Pedro, irremplazable pérdida para el Barça

Pedro se va al Chelsea, o lo que es lo mismo, el Barça dice adiós a Pedro: Dice adiós al embrujo canario del vestuario; dice adiós a su número 17 que ha ganado 20 títulos en siete años como azulgrana; dice adiós a un canterano que ha correteado más de 300 veces por el Camp Nou; dice adiós a un extremo eléctrico, de los que tienen ADN Barça, que se ha quedado a un gol de llegar al centenar. 46 asistencias y 99 goles, todos decisivos hasta ese último remate que conquistó la Supercopa de Europa hace sólo una semana; dice adiós a un chico con duende que había perdido la sonrisa; dice adiós a una pieza básica y coreada hasta el último día por su afición. Adiós, Pedro.

Pedro ya luce la camiseta del Chelsea.

Pedro ya luce la camiseta del Chelsea.

Ha sido una despedida tan discreta como el carácter del canario. Pedro, tan prudente en la vida como descarado en el campo, abandona su casa sin ningún reconocimiento del club más allá del vacío mal calibrado que deja en el vestuario. Desde que le descubriera Guardiola, Pedro ha sido un héroe sigiloso que no ha dejado de evolucionar. Al principio era Pedrito, cuando allá por 2009 marcó un gol crucial ante el Shakhtar cuando la Supercopa europea ya agonizaba hacia los penaltis. Luego fue simplemente Pedro, tras ese cabezazo contra Independiente en el Mundial de Clubes que permitió al Barça alcanzar el sextete. Allá por 2011 se convirtió en Don Pedro, al sellar su nombre en uno de los estadios más míticos de Europa como es Wembley, donde marcó a Van Der Sar el primer gol de la final de Champions, la cuarta del Barça. Y se va convertido en San Pedro, como se le reconocerá por salir en la prórroga ante el Sevilla y resolver un partido que se había envenenado.

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99 goles, 46 asistencias, 321 partidos.

Pedro es un jugador polivalente, capaz de brillar hasta en sus peores años. La pasada Liga nos dejó una chilena decisiva que salvó de un apuro al Barça. Con la selección ha brillado en las conquistas, convirtiéndose en pieza clave y saliendo de titular en el único Mundial visible en las vitrinas de España. Su marcha era necesaria para huir del encasillamiento, pero la despedida no ha estado a la altura de la estela que deja su partida. Sólo la afición ha sabido premiarle hasta el último día.

Pedro Rodríguez cambia la amplitud del Camp Nou por las estrecheces de Stanford Bridge. Un gran revulsivo para el Chelsea, una irremplazable pérdida para el Barça. ¡Mucha suerte!

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