No aprenden

Messi fue una sombra desvanecida, un andarín confuso y un cero a la izquierda. Ya no tiene edad para seguir justificando la dosis de hormonas para el crecimiento y tanto él como sus médicos han sido advertidos de que el crecimiento ha llegado a su tope y ni una hormona más”. Así se despachaba Alfonso Ussia en La Razón hace un año, tras la derrota de la Argentina de Messi en la final del Mundial. Tenían a Leo donde querían, desarmado y con las espaldas descubiertas. No hubo misericordia, sino que primó la aversión que Messi había ido aumentando en muchos ojos inyectados en sangre con cada gol que marcaba y título que conquistaba. Por fín tenían el tan esperado titular, el del fracaso de su bestia negra, una bestia adormecida entre vomitonas e imputaciones. Se regodearon sin piedad, como si no hubiera un mañana. Pero lo hubo. Y comenzó una temporada en la que Messi fue recuperando el nivel y poniendo cremalleras a tanto cacareo. Al final, entre exhibición y exhibición, llegó el triplete y llegará el quinto balón de oro de ese cero a la izquierda hormonado. Hoy vuelve a suceder. No hay piedad para Messi tras perder una nueva final. No aprenden.

Quién celebra su fracaso agranda su leyenda

Quién celebra su fracaso agranda su leyenda

Hay que diferenciar la crítica que se le hace a Messi en España de la que recibe en Argentina. La segunda nace del desconsuelo de una nación derrotada y es más pasional e impulsiva. Pero la que me enerva es la primera, la saña oportunista y pusilánime que destila odio. Mientras los argentinos critican por dolor, los españoles escupen por rabia. La Razón, que no ha dedicado una portadilla a Messi tras ninguno de los títulos que ha levantado este año, se ceba hoy con el argentino y su gafe con la albiceleste. Se alimenta de la dureza de los medios argentinos para legitimar su crítica feroz y ningunear a ese futbolista que tanto daño les ha hecho durante la última década. Hablo de esos medios que apenas han dado cobertura a la Copa América y que de haberla ganado Argentina la hubieran despachado casi de puntillas. Aquellos a los que sólo les interesa informar del lío que montó Neymar y del supuesto fracaso de Messi. Esos medios que criticaban que Leo aceptara el premio a mejor jugador del Mundial y ayer le tildaban de mal perdedor por eso mismo. “El premio al vago y al sobrado se lo lleva con claro y absoluto merecimiento”, recalcaba el citado Ussía en su famoso artículo. El galardón que sí irá a recoger Messi será el del próximo balón de oro, por mucho que les pese no poder rejuvenecer a Maradona para que intente discutírselo. Porque ningún otro en activo puede hacerlo este año.

La comparación con Maradona

Argentina también se cebó con Diego

Argentina también se cebó con Diego

Continuando con el párrafo anterior, me gusta cuando se incentiva la comparación entre Diego y Leo. Eso quiere decir que una confrontación con cualquier otro jugador no se sostiene ahora mismo. Pedrerol afirmaba hoy en su famoso editorial que Messi le debe un mundial a Argentina y que el diez de la albiceleste sigue perteneciendo a Maradona. Amparándose en la crítica de Leo Farineli en OLE a su tocayo, muchos se apuntan a desprestigiar a Messi y dejar claro que sus méritos son todos gracias a sus compañeros del Barça. No entiendo el debate entre jugadores de distintas generaciones, pero si hay que hacerlo, Leo puede mirar a los ojos a Diego. También los argentinos se cebaron con El Pelusa, llevados por su dolor,  como ahora hacen con La Pulga. Y con Messi la crítica es más feroz porque se trata de “un rasgo paradigmático de estos tiempos, el primer héroe argentino sin la camiseta de Boca, River, Rosario Central o Independiente”, como explica Hernán Casciari. Ahora Leo se va de vacaciones, pero en un mes volverá para saldar cuentas, como hizo el año pasado. Y ojo que no se le ocurra ganar en Rusia dentro de tres veranos. Porque aunque algunos creen que no hay un mañana, Messi estará allí. Él aun puede agrandar su grandeza. Maradona ya sólo vive de rentas, muy buenas, pero pasadas.

Cuando no conviene utilizar la estadística para comparar

No conviene utilizar la estadística para comparar

Me gustaría hacer un análisis desapasionado de la actuación de Messi en la copa America, pero visto el acoso mediático y como ha retumbado la palabra “fracaso”, no puedo. A mí también me pareció discreta su actuación en la final, pero no se puede reducir el análisis a un solo jugador. Argentina depende de Messi, pero no es Messi. También es Martino y sus discutidas decisiones, Higuaín y sus fallos decisivos, Banega y sus penaltis desatinados, Pastore y su calidad desaprovechada, Di María y sus lesiones inoportunas o Agüero y sus luchas en solitario. Todo eso también cuenta, al igual que el rival. Y Chile fue mejor.

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