Faltando al respeto

El Barça ayer recuperó un tono que andaba algo desdeñado esta temporada. Peleado con la excelencia, el equipo de Martino había desatendido unas maneras que volvieron a asomar en Anoeta y acabaron de rebrotar ante el Rayo. Adriano puso firma a un gol tras una jugada “made in Barça” que comenzó en Valdés. Messi volvió a deleitar con dos definiciones a un toque plenas de sencillez, estética y eficacia. Iniesta meció otra vez al Camp Nou con toda su esencia y Cesc se aseguró de coser todo ese sistema asociativo que por momentos esta temporada amenazaba con resquebrajarse. Hasta Alexis afinó puntería y Neymar encontró la escuadra tras su lesión. Muchos detalles a desmenuzar, salvo que te llames Felipe Del Campo y seas el encargado de elaborar el guión de Tiki Taka.

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Anoche asistí asombrado (lo asombroso es que aún haya cosas que me asombren) al análisis que se hizo de la goleada del Barça. Tras el resumen de rigor, apenas siquiera una mención a lo que había sido el partido de fútbol. La atención se focalizó con los cebos habituales en la celebracón del sexto gol de Neymar. Esta vez no había ni un mínimo resquicio de polémica arbitral que echarse a la boca. Tampoco parecía posible analizar la pasividad rival ante las birguerías de Messi y compañía (como ocurrió tras el gol del argentino a la Real, que para algunos casi fue en propia puerta). Incluso el desaliento del Camp Nou se tachó como recurso tras los 75 mil espectadores que acudieron al estadio. Pero para alivio general, Neymar y Alves osaron con improvisar una coreografía de 10 segundos para manifestar su alegría tras el zambobazo del último fichaje azulgrana.

La noche se sucedió entre imágenes en bucle del “meneíto” y alusiones continuas a la falta de consideración de los jugadores del Barça con el Rayo. Un hecho que no fue más que una mera anécdota dentro de un partido (ningún miembro del Rayo se declaró ofendido) se elevó a asunto de cabecera. ¿Fue una falta de respeto? Esa es la pregunta que se formuló al público, en lugar de otras interrogantes que, puestos a preguntar, serían de mayor relevancia real; ¿llega el Barça en el mejor momento contra el City? ¿Debe Martino apostar por un centrocampista más? ¿Están recuperando Iniesta y Messi si mejor nivel asociativo? No sé, por proponer algo. Lo cierto es que ayer apenas se pasó sobre esas cuestiones de puntillas, e incluso me atrevería a afirmar que hubo más análisis futbolístico del “mini-clásico” que del “Barça-Rayo”. Todo a pesar del “zas en toda la boca” que traslució del resultado de la pregunta (el 73% de espectadores afirmaron que no era una falta de respeto). Al menos se puede elogiar que no se manipulan las encuestas, pues con manipular (o orientar, que queda mejor) contenidos, parece que sobra.

La situación es más elocuente si se recuerda el trato mediático que se realizó en el mismo programa hace siete días tras la victoria del Madrid ante el Villarreal. Aquella noche Felipe del Campo habló de la BBJ (Bale, Benzemá, Jesé), pidió la selección para el canterano y habló de “liderato madridista” con el habitual y vistoso reclamo de los cochecitos (uno blanco, uno blaugrana, y uno rojiblanco) que se paseaban de vez en cuando por la pantalla. Anoche, por cierto, ni un rugido de motor. Hace siete días el fuera de juego que se señaló a Giovani con empate a cero o el estrepitoso fallo del defensa del Villarreal en el gol de Bale que abrió el marcador sólo fueron acciones anecdóticas del partido, mientras que lo realmente importante era el asalto al liderato del Madrid al mando de un Jesé imparable. Sin embargo ayer, lo importante fueron los diez segundos que duró la celebración. El resto del partido, pura anécdota.

Bajo mi punto de vista fue una celebración normal de un jugador de sangre brasileña que llevaba un mes sin jugar. Ante su público, y con los rivales a la espalda, Neymar sólo quiso manifestar su alegría. No fue una coreografía excesiva ni grotesca, aunque tampoco estaría de más alguna orientación del entrenador o los capitanes de cara al futuro para evitar debates estériles. ¡Los bailecitos, en el vestuario! El Barça dio una tesis de “tiki-taka”, pero el programa que presume de ese nombre prefirió hablar de Samba. Eso sí me pareció una falta de respeto.

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