Un serial cómico

No quiero ni imaginar el día en que Neymar intente defenderse. Desde que fichó por el Barça ha sabido aceptar su rol de recién llegado, ha aportado desequilibrio sin emitir ningún tic egoísta y ha huido de excentricidades para centrarse en su rendimiento sobre el campo. Deportivamente ha hecho mejor al Barça (6 asistencias, 3 goles) y ha ganado un título en el que acabó marcando el gol que decantó una eliminatoria igualada.  Pero este comienzo, idílico para cualquier barcelonista cuando se supo de su llegada, no ha hecho más que brindarnos un serial cómico con viñetas cada vez más retorcidas.

De lo más patético que he visto ultimamente

De lo más patético que he visto ultimamente

Primero fue por su tardía titularidad. ¿Banquillazo?, se podía leer en algunos cebos tras sus suplencias iniciales y su poca coincidencia con Messi en el campo. Muchos ya empezaban a verle como un anémico inadaptado. Pero el debate no dio para mucho en cuanto el brasileño inició su velocidad de crucero. A otra cosa, pensarían muchos.

Entonces se intentó rascar por su nula compatibilidad con Messi. La principal noticia el día posterior a que el Barça ganara el primer título de la temporada fue el número de veces en que Neymar y Messi se habían pasado mutuamente la pelota. Una vez. ¿Se enfadará Messi? ¿Neymar individualista? ¿Messi no quiere pasársela? El colmo fue cuando un gesto instintivo de Messi lamentando no haber recibido un pase de Neymar se analizó como un atenuante sumarísimo. Al partido siguiente Messi hace un triplete en Mestalla y Neymar se corona como asistente. Fin del debate.

Como por la vía del egoísmo no se pudo rascar nada, la siguiente intentona se enderezó hacia un posible servilismo de Neymar. Este debate aún sigue teniendo recorrido. Resulta que el brasileño ha brillado durante la ausencia de Messi, y esto puede herir el ego del crack argentino. ¿Estará preocupado Leo? ¿Rendirá igual Neymar arrinconado en una banda? A los iniciadores de este debate, que si fuera meramente futbolístico sería positivo, les irrita que el brasileño haya acogido tan de buen grado el tener un papel secundario. ¿Hasta cuando aguantará Neymar a la sombra de Messi? Esa es la única pregunta, no como se retroalimentarán ambos para formar una delantera imparable, o como se autoexigirán más al tenerse como compañeros.

El siguiente picotazo se dirigió hacia las “pequeñas cuestiones”. Defino así los aspectos que se apuntaron en una lista como “focos a dónde atacar” del brasileño y que de momento no dan resquicio a debate alguno. Neymar no alborota, no sale por la noche, ni se peina raro, ni parece inmaduro. Al contrario, a muchos está sorprendiendo su inteligencia y su sensatez. Se tira calentando medio partido en Almería para no jugar, y aún así no se enfada. Es más, no para de sonreír y desprende el encanto brasileño de Ronaldinho que envolvió el Camp Nou años atrás. ¿Por dónde le atacamos entonces?

Urgía responder a esa pregunta y parece que al fin se ha encontrado un filón ideal y que además promete un amplio recorrido. ¡Neymar es un piscinero! Da igual el fondo del debate, lo importante es la acusación y tener donde agarrarse. Si el entrenador del Celtic dice que simula, ahí nos agarramos. Da igual que derribaran y pisotearan a Neymar y que el propio implicado asumiera su culpa. Si luego GIM se sube al carro, otro argumento más para llenar horas de debate. Lo de menos es que le hicieran dos penaltis que se dejaron sin sanción. Y si ya se une a la fiesta Mourinho desde Londres, apaga y vámonos.

Lo cierto que es que Neymar es el jugador que más faltas recibe del campeonato y uno de los que menos protesta. Aun no le he visto rebotarse ante ninguna acción, ni le he visto protestar a ningún árbitro. ¿Qué hubiera pasado si los dos penaltis se los hacen a otro futbolista? Si al Valladolid le hubieran dejado de señalar dos penaltis a favor (uno de ellos con expulsión incluida) se hubieran agotado minutos de televisión para hablar de robos y adulterios, y hubiera salido media Pucela a la calle para clamar al cielo. Sin embargo, no sólo pasó desapercibido ese hecho, sino que se dio la vuelta a la tortilla para acusar a Neymar de teatrero y poco más que echarle la culpa a él de que el árbitro no pitara nada.

Después de que el Barça ganara al Valladolid con una gran actuación de Neymar, unida a la de Glasgow, de lo que hay que hablar es de si Neymar simula. Decidí escribir esto al ver el otro día el “piscinómetro” de Tiki-taka que amenazó con enseñar las 32 faltas sancionadas a Neymar en lo que va de liga. No se llegó a la decena, pero resultó patético. Hay aspectos en los que preguntar es insinuar, y la pregunta de si Neymar es piscinero ya es un lugar común, y por tanto una insinuación directa. El mensaje ha calado, ya se ha encontrado el debate de largo recorrido que intente desestabilizar a Neymar hasta que se queje y se le pueda llamar llorica y quejita. Y a dos semanas de un clásico. ¿Para entonces una nueva viñeta?

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