Nos queda mucho que aprender

Alguna vez he twiteao que envidiaba al basket por tener un espíritu deportivo a años luz del fútbol. Los jugadores levantan la mano tras cometer una falta, la figura del árbitro se respeta e incluso en los pabellones se respira menor crispación. Pero tras la serie Madrid-Barça de final de liga Endesa, he entendido que ese supuesto refinamiento no es más que una fachada que se esconde tras una menor cobertura mediática.

De lo que se habla...

De lo que se habla…

El baloncesto sobrevive como puede a la sombra del fútbol, con unas audiencias moderadas y unas exigencias a los clubes (como Lucentum, que es el ejemplo que nos pilla más cerca) que insinúan una mala gestión del producto, que no llega más allá del consumidor especializado. No debemos dejarnos llevar por chispazos de interés momentáneos como una fase final de copa del rey, una participación de España en un campeonato internacional o un duelo Barça – Madrid que vende más por morbo y rivalidad histórica que por realidad baloncestística.

Me gusta el baloncesto pero no soy acérrimo. Sigo la NBA, he sido algunos años socio del Lucentum y me intereso por conocer medianamente los resultados y actuaciones individuales de las competiciones nacionales y europeas (liga Endesa o Euroliga, me refiero). He seguido con atención la final de este año, que se decidirá en pocas horas en el quinto partido, y he asistido alarmado a varios fenómenos que nunca me había parado a analizar; tras la mayoría de los cuatro partidos disputados, twitter era un hervidero de críticas y excusas arbitrales al nivel de lo que ya asumimos como normal en fútbol. La mayoría procedían de aquellos entornos mediáticos que aburridos por la ausencia de actividad balompédica (más allá de la copa confederaciones, carente de rivalidad puesto que todos somos españoles), vuelcan sus frustraciones con el baloncesto. Se trata de periodistas que seguramente no han visto más de una decena de partidos completos esta temporada, y que ni se aproximan a la complejidad del juego y del reglamento, pero que no les supone un problema aseverar conclusiones y críticas sobre robos y adulterios de la competición.

Este ajetreo mediático al que los jugadores no están acostumbrados, no hace más que crisparles y forzarles a reacciones que no se producen a lo largo de la temporada (o bien no nos llegan porque nadie les presta atención, esa es mi duda). Ver la frustración del Barça tras el primer partido que se dejaron remontar, o la retaíla de excusas madridistas tras no rematar a un rival más que herido, han llegado ha producirme hastío. El periodismo divide, y permite ver a jugadores como Rudy, Navarro o Llull (compañeros de selección, por cierto) perder los papeles en la cancha y fuera de ella con declaraciones condicionantes. He leído incluso columnas de opinión pidiendo al Madrid que subiera el tono de sus manifestaciones para buscar favores arbitrales. He leído estadísticas cogidas con pinzas (si a éste le pitan más o menos faltas, si al otro le permiten ir al rebote ofensivo, bla bla bla) o incluso he tenido que soportar que se critique a los operadores televisivos de manipular las repeticiones con a saber que fin. Me parece realmente lamentable reducir la serie a acciones puntuales (una falta a Sada, un saque de fondo, una posible técnica…) cuando se llevan disputados 4 partidos, lo que vienen a ser 16 cuartos o 192 minutos de juego. A mí me importa más la heroicidad de Felipe, la competitividad de Navarro, la calidad de Mirotic o la versatilidad de Sada.

Es sorprendente que no se han escuchado quejas sobre el arbitraje en ningún partido de baloncesto hasta que han llegado los duelos importantes; la final de la Euroliga nos dejó una narración lamentable y una reacción victimista del entorno madridista. Todo lo contrario que los jugadores, que asumieron su culpa de dejarse remontar 17 puntos y se centraron en la autocrítica por encima de la excusa. Pero esta vez hasta los que se visten de corto o dirigen desde el banquillo han sucumbido a la presión mediática, emponzoñando una serie preciosa en cuanto a igualdad y duelo de estilos. Una verdadera pena, y aún nos queda un partido. Y lo que es peor, un post – partido.

Acabo con una comparativa. Anoche me valió la pena trasnochar para ver la épica remontada de Miami. He intentado seguir la final americana encadenando varias noches golfas, y envidio como venden el producto y como cuidan los detalles por aquel continente; Hay mano dura contra las críticas arbitrales, e incluso este año se ha empezado a sancionar a los teatreros (famoso flopping). Ayer hubo una más que posible falta a Ginóbili que pudo ser clave en la última jugada del partido, pero allí se centran en los héroes (Allen o Lebron) en lugar de buscar excusas y villanos. Nos queda mucho que aprender.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s