Cebar al cochino

Para saber la inercia que llevará el Madrid sólo hay que leer periódicos. Las columnas de opinión, editoriales o exclusivas no son otra cosa que el interior de una bola de cristal capaz de avistar el futuro. Cuando el club más mediático del mundo toma una decisión (es decir cuando la toma Florentino Pérez), se pone en marcha toda la artillería con el fin de preparar el terreno. La actualidad no es más que un cerdo, de esos que tenían tanto valor hace unos siglos, que hay que cebar hasta que esté preparado y adaptado a las exigencias del mercado. La prensa cercana (prefiero usar este adjetivo al de “afín”) al madridismo es la encargada de alimentar al “cochino” con una dieta calculada al milímetro para que a final de temporada se le pueda empaquetar sin oposición en el entorno. Y ojo, no estoy comparando a nadie con un puerco, es sólo un ejemplo que me ha venido a la cabeza.

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Florentino nunca quiso a Pellegrini. Sin confianza inicial, sólo los resultados podían alargar el paso del entrenador chileno por el Bernabéu. A poco que estos fueron esquivos, Florentino preparó su marcha a final de temporada. No recuerdo una cruzada semejante contra un trabajador del Madrid, que parecía inutilizado para el fútbol (aunque ahora sigue cosechando éxitos en Málaga). La guardia pretoriana se encargo de allanar el terreno, luchar contra las encuestas favorables y reducir cualquier atisbo de acierto en el paso de Pellegrini por el Madrid. El resultado no fue otro que el adiós del proscrito a final de temporada y la opinión pública creyendo que era un incapaz, que es lo que llevaban leyendo desde hace meses. Cuando el cerdo estuvo a punto, todos entendieron su partida.

Paralelamente a la campaña mediática contra Pellegrini, se creó el fenómeno contrapuesto, que no es otro que exaltar una figura, limpiarle la imagen y divinizarle hasta crear la sensación en la gente de que es la persona idónea. Cómo Florentino quería a Mourinho, la propaganda se puso en marcha para exaltar la figura del portugués, cosa que fue fácil puesto que venía de privar al Barça de ganar la Champions en el Bernabéu. Mou acabó en la casa blanca, y todos contentos.

Desde ese día (2010), se ha vendido en el Madrid la idea de un proyecto a largo plazo, por lo que esta vez no hacía falta que el cerdo engordase, posiblemente ya venía lo suficientemente rellenito. Florentino avisó a sus fieles de que había que actuar de apagafuegos, y así ha funcionado el entramado madridista estos últimos años. Mourinho reivindicaba algo, se salía de tono, pero alrededor había soldados dispuestos a buscar argumentos que le dieran la razón, minimizar sus desmanes y ensalzar sus triunfos. A pesar de algunos amagos que insinuaban la marcha del entrenador portugués, lo cierto es que nunca fue una posibilidad real, hasta este año.

Porque como dije al principio, para saber la inercia del Madrid, sólo hay que leer los periódicos. Y todos saben a que periódicos, o blogs, u opiniones me refiero. Hoy Marca titula “polvorín”, hace poco “divorcio”, y pronto será “guerra civil”. Efectivamente, el cerdo ya no está a dieta, lo están cebando para anunciarnos su adiós. Años atrás serían improbables portadas y opiniones semejantes, germinadas en el la parte del periodismo más cercana al Madridismo. Hay que ir avisando al aficionado de que Mourinho se va, y de que ese hecho es inevitable y es lo mejor para el Real Madrid. Nos esperan varios meses de concienciación que ya están surtiendo efecto. Pero el cerdo esta vez es guerrero y tiene su propio dietista. Así que ojito…

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