La senda del Barça

Guardiola se topó el año pasado con una serie de problemas que dificultaron su temporada. La inversión por Cesc y Alexis obligó a buscarles acomodo en detrimento de un sistema casi automático y probadamente fiable. El Barça renunció a la llegada por banda y acentuó el manoseo del balón, con un centrocampista más robado de la zaga. La defensa de tres no funcionó; el Barça perdió sorpresa y verticalidad a la vez que se debilitó atrás. Muchos puntos se escaparon en partidos calcados en los que el Barça acumulaba posesión sin picoteos dañinos, con la única acceleración cuando Messi agarraba el balón cerca del área. Si a esos factores tácticos unimos las lesiones de jugadores clave (Pedro, Villa, Puyol), la poca producción de otros capos del equipo (Piqué, Alves), y la falta de adaptación de Cesc y Alexis a las exigencias del Barça, el resultado es una temporada discreta que sólo se justifica viviendo de las rentas del pasado inmediato.

BarçaCopenhage

La pizarra de Tito recupera la mejor versión del Barça de Guardiola

Este año Tito ha sabido encauzar esas debilidades de la etapa más caótica del Guardiolismo, para volver a la máxima efectividad con unos necesarios retoques que no afectaran a la filosofía conjunta de posesión y cantera. El Barça juega con cuatro defensas, pero dos de ellos, los laterales, suman como atacantes e incluso como goleadores en muchos partidos. El acertado fichaje de Jordi Alba, el estado de forma y la polivalencia de Adriano y la consagración de Montoya han dado al Barça una nueva dimensión que el año pasado echó en falta. La temporada pasada las bandas se ocupaban, pero no se utilizaban. Esta se utilizan y se rentavilizan. Ni siquiera se está echando en falta a un Dani Alves atascado en lesiones y bajos picos de forma. Otro secreto del Barça es la vuelta del mejor Piqué;. La segunda parte contra el Benfica y el partido contra el Betis, unido a su gran Eurocopa, le han vuelto a situar como un central de referencia mundial e indiscutible en el Barça. Superado el pánico defensivo de principio de temporada (marcado por las lesiones), Tito ha vuelto a otorgar importancia a sus defensas como primeros atacantes y no como últimos defensores. La descongestión de Piqué en la salida de balón y el desplazamiento largo de Mascherano son movimientos importantes en el juego del Barça, y si no que se lo digan a Puyol, sustituido el otro día.

Este año el Barça también cuenta con mayor verticalidad. Aparte de la lograda desde los laterales, Tito ha encontrado acomodo perfecto para Cesc como asistente llegador, interior ofensivo, o falso media punta. Llámenlo como quieran. También Pedro ha reconquistado su banda hasta volverse indiscutible, e Iniesta ha recuperado la regularidad que unida a su plasticidad y técnica habitual le convierten en un jugador determinante. Incluso la suerte parece que ha cambiado para el Barça, que el año pasado vio escapar puntos, partidos y eliminatorias de forma inexplicable y este año ha recuperado la estrella que debe sonreir a cualquier equipo campeón. Sin esa estrella, el botín de Sevilla no hubiera sido tres puntos. Todos estos retoques, cosidos alrededor de Messi, han configurado un equipo fiable y voraz. Ni las lesiones de Alves, ni la poca aportación de Alexis ni el escaso protagonismo de Villa roban una pizca de efectividad a un equipo casi perfecto. Pero ojo a esos problemillas que ahora se explican en diminutivo, pero a la larga pueden distraer del camino recto hacia el éxito. De momento Tito tiene el mapa de esa senda, pero sólo estamos a mitad de una ruto plagada de emboscadas.

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