Autodestrucción

La historia ha dejado grandes maniobras autodestructivas, que encubiertas con el velo apropiado convencieron a las masas para consentir y defender actuaciones injustificadas. Un ejemplo es el hundimiento del acorazado “Maine” por los propios americanos para justificar la guerra contra España, que dio pie al inicio del sensacionalismo periodístico y al calificativo de “tocineros” para definir a los arrogantes combatientes estadounidenses; también es sospechosa la inoperancia de las autoridades norteamericanas en el episodio de Pearl Harbor; incluso hay quién habla de un autoatentado del gobierno de Bush el famoso 11-S, que legitimara al pentágono para llevar a cabo su plan amparado en unas armas de destrucción masiva perdidas en los libros de historia.

Mourinho ya tiene una de las fotos que buscaba

Provocados o no, esos episodios adquirieron una magnitud y una profundidad capaces de desencadenar una reacción posterior sin la oposición de las masas. Algo similar ocurre en el Madrid, donde Mourinho ha permitido una guerra a varios niveles, con cierto tufo autodestructivo, y con un solo fin; salir en la foto final como héroe y defensor de los valores madridistas, en oposición de todos aquellos pseudos aficionados y enemigos que buscan derribar desde fuera el acorazado madridista. Mourinho se ha inventado una guerra sólo para salir victorioso de ella.

No digo que haya cedido a propósito ocho puntos en la clasificación, ni que el mal comienzo liguero se deba a algo tramado con anterioridad. A lo que me refiero es a que una vez comprado el petardo y con el mechero en la mano, el técnico madridista no ha dudado en prender la mecha. “Las cabezas de los jugadores no están en el fútbol”, pues ahí estará Mou para encauzar el rumbo. “Cristiano está triste”, ahí estará Mou para solventar la situación. “El equipo encaja goles a balón parado”, ahí estará Mou para entrenar la estrategia y mejorar ese aspecto. Y así podemos seguir. Ahora que las cosas van mal, la culpa es de mil factores que rodean al vestuario. Cuando la cosa mejore, porque debe mejorar, porque se trata del Real Madrid, ahí estará Mou para recoger la medalla al ganador de una guerra que sólo él ha empezado.

Lo malo de las guerras es que dejan victimas a su paso. Los americanos vencieron a España tras lo del “Maine”, pero el pueblo lloró alguna que otra baja dolorosa. Igual que en Pearl Harbor, igual que en la guerra de Irak. Todas las guerras arrastran desgracias, sobre todo las innecesarias. De momento Ramos es suplente y Casillas no celebró el gol de Cristiano. Pero Mourinho tiene su foto, de rodillas en el césped del Bernabéu celebrando el gol de Cristiano al City. Para él es la foto que le convierte en ganador de la batalla. Pero no parará hasta inmortalizar la imagen que le haga vencedor de la guerra definitiva. Una guerra que solo ganará Mourinho, no el Madrid. La guerra de la autodestrucción.

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