Romanticismo sin románticos

Resumir la semana deportiva es hablar de padres y tristezas, porque el partido de la selección de ayer se sintetiza en dos titulares. España tiene una cosa que le diferencia del resto de combinados, el fondo de armario; Beñat, Cazorla, Monreal, Albiol, Juanfran, Pedro…fueron ayer titulares sin que se resintiera el estilo y espíritu de un bloque compacto y armónico. Si le sumamos la vuelta de Villa, podemos concluir que la selección sigue bien engrasada.

Primer gol de Cazorla, líder de la segunda unidad española

La alegría de la roja contrasta con la tristeza de Cristiano. Ayer celebró su gol, analizado pormenorizadamente por los numerosos visionarios que han intentado leerle la mente para encontrar el motivo de su malestar. Mi conclusión es que en fútbol ya no queda romanticismo pero sí muchos románticos. Las aficiones quieren un jugador incondicional, que mire por el equipo antes que por él, que les prometa amor eterno y se bese el escudo como si lo llevara grabado en su piel desde que lo mecían en la cuna. Y normalmente son lo contrario, porque el fútbol, en su grandiosidad, ha creado monstruos inmaduros, egoístas y que habitualmente piensan con el bolsillo. ¡Y cuanto más lleno mejor! Cristiano es un gran futbolista, un intachable profesional, pero no es un madridista de etiqueta. El Manchester le renovó cinco veces en seis años y lo agradeció pasándose al blanco. Lo hizo una vez, lo puede hacer dos. Pero el Bernabéu no es Old Trafford. Ni la afición ni la directiva le ha permitido al portugués todos sus caprichos, y me parece bien. Mirado fríamente, Cristiano sólo es un genial empleado. Cristiano es el Madrid, pero el Madrid no gira alrededor de Cristiano, como por ejemplo el Barça sí que gira alrededor de Messi. No he visto un jugador mejor que el argentino, pero detecto un cambio en su juego que nadie menciona. Se está volviendo más individualista, anárquico, perjudicando el juego de grupo y creando una dependencia brutal de su rendimiento. Prefiero un Cristiano triste pero un Madrid independiente y firme que un Messi alagado y un Barça subordinado.

Sobre Falcao y su padre, es el eterno peaje que tiene que pagar el Atleti por ser un aspirante a grande sin ser nunca un grande del todo. Muchos jugadores lo toman como equipo trampolín, y Falcao tiene pinta que no será rojiblanco más allá de esta temporada. No creo que acabe en el Madrid, por muy feliz que le hiciera a su padre, pero tampoco creo que perpetúe su portentoso estado de forma en el Atlético. ¡Sólo Simeone puede evitar su marcha prematura! Todo dependerá del año de los rojiblancos. Es el momento de ser un grande de verdad, de clasificarse para Champions, de ganar al eterno rival, de soñar con la liga. Ahora o nunca.

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