Las variables en los fichajes

En verano los aficionados al fútbol nos familiarizamos con un argot muy particular, el que rodea a los fichajes de los clubes. Ya nos suenan términos como “cláusula de rescisión”, “trueque”, “flecos”, “contratos”, “desvinculaciones”, “renovaciones”, “rumores”, “traspasos”… En estas fechas no se juega en el césped con balón, sino en los despachos con paciencia y mano izquierda. Pero en las últimas temporadas se ha puesto de moda una nueva astucia que tridimensiona el mercado y multiplica sus posibilidades. Hablo de las famosas variables.

Los incentivos de los fichajes, un grifo que se queda abierto

Se trata de condiciones económicas que maquillan el precio final de un traspaso. Ya no se vende por cifras redondas, ahora funciona la trampa de “los objetivos”, que en muchos casos son de asumible cumplimiento. Apostar a que Alexis Sánchez se clasificará con el Barça para la Champions o jugará un mínimo de 15 partidos como titular es como apostar en una carrera entre un ratón y una tortuga, sabiendo de antemano el resultado salvo que el roedor se equivoque de camino o se tropiece con una desgracia imprevisible.

El caso del chileno, aunque es el que me ha dado la idea para el post, no es el único. Se habla de las variables en los fichajes del Barça como trucos contables o bonificaciones obvias, pero es un recurso habitual en muchos equipos. Sin ir más lejos el fichaje de Di María, que en principio se cifró en 25 millones, ha acabado costando 36 al R. Madrid (de los 11 millones en variables 6 se pagaban si el Madrid se clasificaba para jugar la liga de campeones y, 5 más, si el jugador participaba en un mínimo de 20 partidos oficiales).

Pero Alexis o Di María no han sido los únicos grandes fichajes en contar con estas novedosas formas de pago; Alves acabó costando 35 millones (29 eran fijos) y Kaka 75 (tras confirmarse los 10 a pagar en concepto de variables). Falcao y Cazorla asumieron incentivos en sus operaciones que han aumentado en más de 5 millones el pago por ellos. También los clubes más modestos buscan incentivar sus operaciones; El Sevilla recibirá 200.000 euros cada año que el Sporting de Lisboa se clasifique para Champions, en concepto del traspaso de Diego Capel (hasta un máximo de 5 temporadas que es lo que dura el contrato), además de percibir el 20% del beneficio en caso de traspaso. Incluso el Sporting de Gijón está pendiente de recibir incentivos que redondeen en 5 millones de euros el precio final del fichaje de José Ángel por la Roma.

Los clubes buscan cualquier resquicio para cuadrar presupuestos y convencer a la opinión pública de la idoneidad de un fichaje. No es lo mismo decir que Cesc costó 29 millones que 40, que Di María costó 25 que 36 o que Alexis costó 26 que 38. Aún así quedan clubes cabezotas y tradicionales que sólo venden a toca teja. El Valencia vendió a Villa por 40 millones innegociables, y este año ha vendido a Jordi Alba por 14, sin posibilidad de ampliar el pago en concepto de variables.

En la variable está el futuro, e incluso el presente. Tenemos que hacernos a ello.

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