España invencible

La Eurocopa comenzaba con un saludo entre Casillas y Buffón, los dos mejores porteros de la década. También era domingo, aquel algo agridulce. Ayer, tres semanas después, la instantánea se repetía. Dos capitanes de una final histórica, de una final española.

España en la final es invencible, en semis es casi imbatible, en cuartos ya es difícil ganarla, y en la fase previa puedes sorprenderla. Es la sensación que queda tras esta Eurocopa. La selección es un diesel, que se cuida y autogestiona para acelerar en la última recta. No sólo juega con naturalidad, también gana. Cada peón hace su función y juntos hacen historia; Casillas aparece poco, pero con la determinación de un balón de oro. Ayer su parada a Di Natale y sus vuelos aéreos evitaron posibles sustos. Pique y Ramos se consolidan como los mejores centrales de Europa. Fuertes, rápidos, contundentes y además sintonizados. Jordi Alba es la gran revelación. Su gol es el gol de la final, el que repetirán tanto como el de Torres en Viena o el de Iniesta en Johannesburgo. Arbeloa es el bendito patito feo. Tan limitado como voluntarioso en ataque, tan seguro y necesario en defensa. Busquets y Alonso son el doble pivote innegociable. Algunos dicen que se estorban, pero son los magos del trabajo invisible. Coberturas, inteligencia y sencillez al servicio de España. Xavi es el jugador determinante. Si él está bien, la selección se viste de sueperhéroe. Quizá ya no está para seis exhibiciones, pero una por torneo aún le queda, y su mérito es guardársela para la final. Silva es el ilusionista sacrificado. Siempre es el primer cambio, pero se va dejando destellos de genio y trabajo de hormiga. Y algún gol decisivo, como el que ayer abrió la lata. Iniesta es más que el MVP, el jugador que hace fácil lo difícil, que flota por el césped. Maneja el balón, lo aguanta, lo esconde. Es la España de Iniesta. Quedan Cesc y Torres, esos nueves enfrentados. El primero sublime, hiperactivo, polivalente y determinante. El segundo cabreado, intermitente, pero goleador y ayer hasta asistente. Sin olvidar los secundarios de lujo. Pedro revoluciona cuando sale, Navas desmadra el partido, Cazorla y Mata cumplen. Y así hasta 23 que reman para España, 23 que han hecho historia.

Y no me puedo olvidar de Del Bosque. El seleccionador obstinado y cabezota. Él apostó por Busquets en Sudáfrica, y acabó siendo clave para España. Él ha apostado por Fábregas de falso nueve, y ha acabado siendo la diferencia. El primer día le machacaron por una alineación. El último día, contra el mismo rival, la repitió. Hay que tener seguridad en lo que se hace, confianza en sus ideas y tolerancia a las críticas. Del Bosque tiene todo eso, aparte de una humildad envidiable que nos ha hecho campeones. Campeones a pesar de muchos.

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