El Iniestazo fue de Drogba

Messi hace un movimiento antiestético, se atranca en el suelo que comenzaba a estar húmedo de Stanford Bridge, y cae. Los corazones culés se detienen, pero la heroica estrella azulgrana se levanta, tan elástico como la gelatina. El susto distrae al equipo, que le busca en el descuento de la primera parte para que el argentino encuentre sensaciones tras el sobresalto. Se muestra temeroso, titubea, sin la electricidad característica. Despega el balón de su bota y se la rebañan, iniciando una contra letal. Basta con tres golpeos, uno para Ramires que corretea la banda, otro de este al desmarque de Drogba al segundo palo y un tercero del Marfileño a gol. Primer tiro del Chelsea a puerta. El segundo llegará ya en el Camp Nou, si llega. El Barça remó pero no hubo Iniestazo. La suerte estaba en deuda con los locales, que lograron un botín impensable para viajar a Barcelona.

El Barça aprendió la lección tras ver la contemplación madridista en Munich y salió al partido con su propuesta más ofensiva. Con los jugones y a lo loco monopolizó la pelota en cantidades sonrojantes, ante un rival que asumió desde el inicio su inferioridad y jugó su partido. Alexis y Cesc estuvieron horribles, tanto en el juego colectivo como en la definición. El Chileno tuvo dos, y en ambas le faltó instinto asesino. El ex del Arsenal también la tuvo pero su intento de vaselina se quedó en eso, un intento malogrado. Pidieron a gritos el cambio y demasiado tardó Guardiola en relevarles, dando entrada a Pedro y Tiago. Al primero le dio tiempo de resbalarse tres veces y toparse con el palo en la última intentona azulgrana. El segundo aportó frescura, pero tampoco pudo disipar el barullo que se montaba por el centro. Messi lo intentó sin compañía, más egoísta que de costumbre, y Xavi desapareció tras el descanso. Iniesta brilló en una jugada que pudo ser penalti y poco más. El Barça estuvo flojo, incrédulo por caer ante un rival que compensó su debilidad con gran despliegue defensivo. Drogba marcó el gol del triunfo y desesperó al personal con continuas caídas y sobreactuaciones que impidieron al barça coger el ritmo habitual.

La remontada es posible, pero el resultado es muy peligroso. El Barça no pudo marcar en San Siro, y tampoco lo hace en Stanford Bridge. Los atascos a domicilio de la liga traspasan fronteras. Llegará el día que el Camp Nou no baste. Esperemos que no sea el próximo martes.

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