Ayza Gámez y el partido de la discoridia

 

      

        Hace poco coincidí con Ayza Gámez en la convención de árbitros regionales.  No se trata de un árbitro afamado, de hecho tenía pocas referencias previas de él. Su bagaje discursivo es amplio, como quedó patente en las charlas en las que intervino durante el fin de semana.

        Ayza Gámez, valenciano y funcionario, cumple su 5ª temporada en primera. Debutó en un Español – Getafe en el que los visitantes vencieron 0-2. Como casi todos los árbitros, tuvo un partido que marcó su trayectoria; fue un At. Madrid – Sevilla en el Calderón, del que existen dos versiones:

 

– Versión de Ayza Gámez (rescatada del acta oficial del encuentro, disputado en Marzo de 2006)

En el minuto 14 de encuentro, tras haber señalizado un penalty en contra del equipo local, se lanzaron desde uno de los fondos varios objetos, como naranjas, mecheros, botellas de plástico vacías y monedas de 5 y 10 céntimos, que no llegaron a alcanzar a nadie. Posteriormente, en el minuto 30, también tras haber señalado un penalty en contra del equipo local, se volvieron a reiterar el mismo tipo de lanzamientos que la vez anterior, también sin alcanzar a nadie. En ese momento, tuve que detener el partido para instar al delegado de campo a que comunicara por megafonía al público que se abstuviera de seguir lanzando objetos al interior del terreno de juego. En el minuto 77, y con motivo del gol del club visitante, se lanzó una botella vacía de vidrio de whisky de la marca Ballantines de 750 cl. que me entrega el portero del Sevilla FC SAD. Cuando me dirijo al delegado de campo para indicarle que de continuar con el lanzamiento de objetos al campo me vería obligado a suspender el partido, los lanzamientos se intensificaron, llegando a impactar uno de ellos en el portero titular del club visitante. En el minuto 78 decido la suspensión temporal del encuentro, mandando a ambos equipos a sus vestuarios, a la espera de que se serenasen los ánimos de los aficionados. Una vez en el interior de mi vestuario, requerí la presencia del Coordinador de Seguridad de la Policía Nacional, D. Pablo Vivares, para recabar de él información de la situación, indicándole que de no garantizarme la seguridad de todos los componentes del partido, me vería obligado a suspender definitivamente el mismo. Minutos después, y tras valorar dicha situación, volvió a mi vestuario pidiéndome tiempo para organizar el dispositivo de seguridad necesario, ya que había solicitado refuerzos. Posteriormente volvió para asegurarme que la situación estaba controlada, dando yo instrucciones para que los equipos volviesen al terreno de juego, reanudándose el partido 31 minutos después de la suspensión temporal, desarrollándose el resto del partido sin más incidentes.

Quiero destacar el correcto comportamiento que han tenido en todo momento, tanto el delegado del club local, como de los señores D. Clemente Villaverde y D. Miguel Ángel Gil Marín, que colaboraron para solucionar la situación creada.

En el minuto 78 el técnico Simón Marina, Roberto fue amonestado por el siguiente motivo: una vez suspendido temporalmente el partido, se dirigió a mí amarrándome del brazo y diciéndome: ¡Todo esto lo has buscado tú, estarás contento, vaya vergüenza!”

Una vez concluido el partido, cuando ya nos encontrábamos en el interior del túnel, camino a nuestros vestuarios, el entrenador del Club Atlético de Madrid SAD, José Murcia González, se encontraba detenido esperándome, y cuando pasé a su altura me cogió levemente del brazo diciéndome: “¡No se puede jugar así con los sentimientos de una afición y con el pan de sus familias. No tienes vergüenza!”. Durante diversas fases del partido, el cuarto árbitro tuvo que expulsar del banquillo al preparador físico del Sevilla FC SAD, Marcos Fidel Álvarez Pérez, con licencia núm. 1882832055, que no me fue presentada antes del encuentro, habiéndolo identificado porque su ficha figuraba dentro de la carpeta de licencias facilitada por su delegado. Cuando el encuentro se reanudó tras la suspensión temporal, el presidente del Sevilla FC SAD, Jose Mª Del Nido, se bajó al banquillo de su equipo. Una vez que el cuarto árbitro se dio cuenta del hecho, le pidió que abandonase el mismo. Con posterioridad, volvió a introducirse en el interior del banquillo, volviendo el cuarto árbitro por segunda vez a indicarle que saliera del mismo, abandonando el mismo sin más problemas.

 

-Versión de la opinión pública:

 

 

         Por más que repaso los acontecimientos, no encuentro error en la actuación de Ayza Gámez (en lo que a la suspensión – reanudación respecta); no creo ni que estuviera fuera de sí, ni que tuviera miedo, ni que actuara de forma rocambolesca.

        Dejo otros titulares en los que la prensa se ha ensañado con el colegiado valenciano:

 

       

        Se trata de ejemplos con los que, utilizando el tópico, mato dos pájaros de un tiro. Por un lado queda patente, un  vez más, la malicia de la prensa con el colectivo arbitral. Por otro, se atisba la presión que acaparan los colegiados y lo difícil que es mantenerse en primera 5 temporadas como es el caso de Ayza Gámez.

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