Una final siempre es una final

 Muñiz Fernández árbitro de la final

            Guruceta, Brito Arceo, García Aranda, Ansuategui Roca, Esquinas Torres, Iturralde González, Lizondo Cortés, González Vázquez, Medina Cantalejo…estos nombres tienen en común algo más que haber sido colegiados de primera división. Todos ellos han arbitrado la final de la Copa San Pedro, segundo torneo de fútbol amateur más antiguo del fútbol español y uno de los más prestigiosos.

            El pasado viernes celebraba su 64ª final, que por estas fechas disputan tradicionalmente el campeón del sector de la provincia contra el de la capital, en lo que supone una fiesta del fútbol alicantino que congrega a multitud de aficionados.

            En esta edición, el colegiado invitado nada tenía que envidiar a los anteriormente citados: César Muñiz Fernández, 4º en la clasificación de colegiados de primera división la pasada temporada con un coeficiente de 9,74 e internacional contrastado.

            La reputación del árbitro, que llegaba a Alicante tras dirigir ni más ni menos que un encuentro de previa de Liga de campeones en Gales, sólo era un aliciente más. Los dos finalistas, Jove Español de San Vicente (vigente campeón) y Universidad de Alicante, pertenecían al municipio de San Vicente del Raspeig, por lo que la rivalidad que caracteriza cualquier derby se pudo palpar en los prolegómenos. Además, muchos jugadores habían militado en ambos equipos. ¡Más leña al fuego!

            Muñiz Fernández, experimentado en estas lides, en sus declaraciones previas al encuentro dejó patente su personalidad: “No deja de ser una final y los dos equipos se juegan mucho, por lo que tendré que arbitrar de la manera más profesional posible, como si se tratara de una final de Champions”. El colegiado belga (natural de Bélgica pero con descendencia asturiana) estaba en lo cierto. En el terreno de juego la autoridad, por muy árbitro de primera que se sea, no asegura un partido relajado. Muñiz tuvo mucho trabajo.

  

Gran espectáculo

             El estadio de las pistas de Atletismo, sede de la finalísima, prevista para las 19:15, presentaba un aspecto inmejorable para albergar una función a la altura. El goteo de gente desde primera hora de la tarde se convirtió en pequeñas oleadas de aficionados que aportaban colorido a la cita.

             El inicio del encuentro llevó el sello de una final: respeto por ambos bandos y poco riesgo. Tampoco podía faltar el nerviosismo y la inquietud en un partido tan decisivo. A los diez minutos, el entrenador de la Universidad (Álvaro Martínez), protestó de forma ostensible una falta en el medio campo sin más trascendencia y fue expulsado (algo grave tuvo que decir). Muñiz no se andaba con chiquitas (había advertido que se lo tomaría en serio).

             A partir de la expulsión y a falta de ritmo, llegaron los goles. El primero fue anulado al Jove por fuera de juego (claro). Posteriormente respondió la Universidad con un golazo, esta vez legal, tras una gran jugada en equipo que culminó su delantero Óscar con un testarazo en el que se deslizó como una culebra para alojar el balón en la red rival. El Jove pareció acusar el mazazo y la Universidad se hizo con el dominio del juego, pero como suele pasar en el fútbol, cuando menos se merecen llegan los goles, y estos aparecieron para el Jove primero a balón parado (Jhony) y después en forma de zapatazo desde el pico del área (Luís Martínez), para dar la vuelta al electrónico y otorgarle una mínima ventaja al descanso.

             El partido había sido disputado, y Muñiz, aparte de la expulsión, tuvo que amonestar a algún que otro jugador. No obstante, lo mejor estaba por llegar.

             En la reanudación se vivió una calma peculiar que presagiaba un desenlace trepidante. La Universidad, a medida que se le agotaba el tiempo, aumentó el riesgo con cambios ofensivos que le conferían mayor mordiente en ataque pero permitían peligrosas contras del Jove ante un menor número de efectivos en la retaguardia del equipo universitario. En una de ellas llegó el 1-3 (Cristian Algaba), también un tanto de bella factura con un disparo colocado desde dentro del área.

             Parecía que el Jove revalidaría el título, pero sin tiempo para saborear la renta de dos goles, la Universidad acortó distancias (Iñigo), aprovechando un rechace del palo tras una gran pared en la frontal. Restaban 20 minutos y todo por decidir. La expectación crecía en el césped, los banquillos y el graderío. La Universidad, en tendencia ascendente, aprovechó las dudas del Jove, que se veía ya rozando el trofeo, para lograr el 3-3 (Dani), con un auténtico golazo (volea imparable tras un rechace de la defensa).

             El empate depararía la trágica suerte de los penaltis, pero la Universidad, en plena remontada, quería aprovecharse de un rival que daba muestras de estar grogui tras los últimos acontecimientos. Los cinco minutos finales fueron de infarto. Los futbolistas acusaron el bajón físico y el fuerte calor. La Universidad tuvo una doble ocasión a balón parado para lograr el gol del triunfo, pero éste se resistió. En un partido tan igualado la tanda de penaltis parecía el único destino posible, pero llegó la jugada que decidió el duelo: Rubén, delantero de la universidad, aprovechó una gran asistencia tras su hábil desmarque para entrar en el área con el balón controlado. La jugada fue muy rápida. El delantero cayó al suelo, y tras unos instantes de indecisión, Muñiz Fernández señaló el punto de penalti. ¡En el 90!

             Se desató la locura. El banquillo del Jove, que veía cómo se les escapaba un trofeo que tenían en la mano, protestó la decisión del colegiado, que ya era inamovible. A falta de repetición televisiva, puedo decir que en vivo la jugada es complicada, por su rapidez, pero puede haber contacto y Muñiz estaba perfectamente colocado. A David Cano, delantero de la Universidad, no le pudo la presión y trasnformó la pena máxima engañando al cancerbero rival. La consecución del gol desesperó al entrenador del Jove (Gaspar Campillo), que acabó expulsado tras realizar numerosos gestos y desaprobaciones al colegiado. El 4-3 fue definitivo, la Universidad se convertía en nuevo campeón en un partido memorable que también lo fue para Muñiz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s