Mateu Lahoz, la promesa valenciana

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           Hace unos días se oficializaron las clasificaciones de los colegiados de primera y segunda división. Mi análisis quedaría en evidencia ante los que he leído en blogs de otros compañeros que argumentan y reflexionan de forma exhaustiva lo sorprendente de dichas clasificaciones en la máxima categoría y en la de plata. Por ello, me limitaré a puntualizar un detalle: Mateu Lahoz, árbitro del comité valenciano que debutaba en primera, ha acabado en una digna y prometedora decimocuarta posición con un coeficiente de 9,56.

           El colegiado valenciano se ha ganado el respeto en el entorno arbitral por sus actuaciones y mano izquierda. Logra con aparente facilidad cumplir los pasos marcados por los que preconizan que en un futuro cercano logrará la escarapela FIFA y se convertirá en árbitro internacional. A los 31 años ascendió a la máxima categoría convirtiéndose en el colegiado más joven de la misma. Al año que viene lo seguirá siendo pese al ascenso de dos nuevos colegiados (Estrada Fernández, González González). Su futuro es prometedor. Posiblemente algún mundial o Eurocopa (por qué no la de España si se confirma como sede en 2018) o alguna final de Champions. Por el momento no hay que precipitarse. Mateu no debe intentar subir dos escalones a la vez. La temporada venidera será la de su consagración y disfrutará de encuentros más vistosos con los que lucirse (quizá todavía no un Barça – Madrid, pero si duelos importantes en escenarios prestigiosos). La gloria llegará para él, sólo hay que esperarla.

           Fuera del mundo arbitral la figura del de Algimia de Alfara (Valencia) no es tan alabada. Sin ir más lejos, su fama en la Wikipedia no se debe a su vitola de colegiado de primera sino que se argumenta la siguiente frase textual para definirle: “Es ingratamente recordado por la cantidad de tarjetas injustificadas que puede mostrar en un partido”. Además varias aficiones le recuerdan de su paso por segunda división (Sporting y Almería, curiosamente ambos equipos ahora en primera) y su nombre es citado en foros donde no queda en muy buen lugar.

           Los hinchas no perdonan una mala actuación, pero los periodistas si respetan a Mateu. Me sorprendió oír en la SER (cadena anti árbitros por excelencia), durante un partido arbitrado por el Valenciano, que lo calificaban como colegiado prometedor.

           Vuelvo al argumento de que Mateu no debe subir dos peldaños a la vez. Esta temporada ha ganado en experiencia, pero no debe olvidar que sigue siendo el más joven y apenas ha arbitrado una veintena de partidos en primera desde que el 13 de Septiembre se desvirgara en un Sevilla – Sporting (curioso que tuvo que ser el equipo asturiano). Aquel día mostró su extrañeza por su primera actuación a las 10 de la noche y vivió su primera anécdota en la máxima categoría (el encuentro acabó 4-3 para el Sevilla y Bilic se hizo acreedor del Hat-trick de los visitantes pese a que en el acta el tercer gol aparecía obra de Diego Castro. El ariete intentó que Mateu cambiara el goleador, sin conseguirlo, pero al menos se llevó el balón del encuentro). Desde entonces no ha hecho más que aprender y progresar.

           Cito a Mateu porque es el que me toca más cerca. Cuando realicé el cursillo de iniciación, Mateu aun estaba en segunda y no puso reparos en desplazarse a Elche a dar una charla a los futuros colegiados. Su sensatez y claridad de ideas llamaban la atención. Posteriormente lo ví en las pruebas físicas. Entonces ya tenía mi respeto, ahora tiene el de toda España, se lo ha ganado a pulso.

 

Apunte curioso

           Se ha batido un récord. Ze Castro, jugador del Cruzeiro brasileño, tan sólo estuvo diez segundos sobre el terreno de juego tras ser expulsado a los pocos instantes de sacarse de centro. El delantero propinó un manotazo a un contrario, aunque en sus declaraciones defendió que fue de manera involuntaria: “Me resbalé al ir a controlar el balón, me giré y golpeé a Renen con el brazo en la cara, me disculpé, pero me expulsaron igualmente, no fue a propósito”. Las imágenes muestran que Ze Castro arriesgó en exceso y el colegiado no le perdonó. Al menos le dió tiempo a tocar la pelota. En 10 segundos no da tiempo a más.

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