“Es una puta vergüenza”, pero…¿el qué?

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          El partido entre el Chelsea y el Barça pasará a la historia por dos motivos: primero por el gol de Iniesta que recordando a Bakero en Kaiserslautern encontró en la escuadra de la meta de Peter Cech el camino hacia Roma que anduvo perdido durante más de 180 minutos (contando el descuento) en la maraña defensiva del equipo inglés. Segundo por el arbitraje del noruego Tom Henning, cuyas decisiones han abierto un foro de debate y han rellenado numerosas páginas de diarios a nivel internacional durante los últimos días.

          En las siguientes líneas intentaré evitar cualquier forofismo y realizar un ejercicio de objetividad para analizar las jugadas clave acaecidas el pasado miércoles y las reacciones suscitadas a posteriori en los diferentes frentes.

La polémica

           Se reclaman hasta cinco penaltis cometidos en el área barcelonista. No acostumbro a diseccionar las actuaciones arbitrales (no es ético), pero debido a la importancia de la cita y las consecuencias posteriores haré una excepción (siempre a mi juicio):

 1) El primero es un forcejeo entre Malouda y Alves que acabó en falta fuera del área favorable al equipo inglés. La acción sin duda se produce dentro de la zona de castigo, pero en mi opinión no deja de ser un forcejeo entre ambos jugadores, que utilizan las manos durante toda la secuencia. Por tanto, error (no debió señalar falta y mucho menos fuera del área).

2) El segundo que reclama el Chelsea es una pugna entre Drogba y Abidal en la que el marfileño acaba en el suelo. Existe un leve agarrón en el inicio de la jugada fruto del forcejeo, pero la acción acaba con el delantero dejándose caer. Por tanto, acierto, no fue nada.

3) La tercera reclamación es la que suscita menos dudas. Touré pierde un balón comprometido pero se rehace y lo recupera limpiamente de nuevo ante el marfileño. El colegiado no señaló penalti, por tanto, acierto.

4) La cuarta reclamación de pena máxima se produce a raíz de la mano de Pique. El central catalán tiene el brazo extendido y lo utiliza para evitar que el balón le llegue a un contrario. Es sin duda penalti, por tanto, error, puesto que no fue señalado.

5) Ya en el descuento y tras el gol de Iniesta, Ballack remata tras un corner y el balón topa con Etoo. El camerunés salta sin mirar al balón y utiliza los brazos para cubrirse la cara. El esférico acaba impactando cerca de la axila del jugador barcelonista. Dudo al manifestar que no es penalti, pero personalmente tampoco lo habría pitado, puesto que no existe intencionalidad. Si es así, acierto.

          Además de las jugadas en las áreas hubo una expulsión, en este caso contra el Barça, que también motivó polémica: Anelka gana en carrera a Abidal pero en su camino a portería se traba sin que el lateral francés apenas le roce. El colegiado señaló falta y al tratarse del último defensa (que evita una ocasión manifiesta de gol), mostró la roja. Por tanto, error, puesto que no hubo contacto.

          En ocasiones en España se alaba el fútbol inglés y se tilda como mérito de los colegiados británicos dejar seguir muchos forcejeos con el objetivo de no interrumpir el ritmo del juego. Muchos de los penaltis fueron eso, pugnas lícitas en un deporte de contacto.

Furia londinense

          El análisis jugada a jugada deja un balance de tres aciertos y tres fallos (50%). Posiblemente se trate de un porcentaje bajo para una semifinal de Champions, pero me parecen exagerados muchos de los calificativos acuñados sobre el colegiado noruego, teniendo en cuenta que no se arrugó ante la presión de Stanford Bridge y de los jugadores locales y que tuvo que decidir en décimas de segundo (aunque sea recurrir al tópico).

          Lo más grave llegó al final del encuentro. La impotencia inglesa tras el empate de Iniesta en el descuento provocó que Ballack reclamara con excesiva vehemencia las manos de Etoo, llegando incluso a rozar al árbitro en su carrera mientras le gritaba al oído a saber que “sutilezas”. Posteriormente Drogba fue poseído por la locura y se dirigió tras el pitido final al colegiado mediante palabras y gestos impropios de un jugador de primer nivel: “Es una puta vergüenza” afirmó el marfileño ante las cámaras con mirada asesina. Nadie pone en duda la potencia y valía futbolística del delantero del Chelsea, que no obstante debería corregir algunos aspectos de su juego, sobre todo teniendo en cuenta que juega en una liga donde prima el fair play como es la inglesa. Durante los noventa minutos el marfileño buscó las cosquillas al colegiado con numerosas protestas, simulaciones de faltas y lesiones, además de continuas pérdidas de tiempo. Eso sí que fue vergonzoso. Además si el delantero del Chelsea hubiera marcado los dos goles que tuvo en sus botas tanto en la ida como en la vuelta mano a mano con Valdés su equipo ahora estaría en la final. ¿Qué diferencia hay entre los errores de Drogba y los del colegiado noruego?

          Apagadas las luces de Stanford Bridge no cesó la furia londinense. En rueda de prensa, el lateral Bosingwa llamaba “ladrón” y “árbitro de encargo” a Henning y manifestaba sus deseos de que éste no pitara ningún partido más en su vida. Ahora es cuando yo me pregunto porqué nadie salió tras la agresión de Pepe a pedir que el portugués no disputara ningún compromiso más, sino que lo que se dijo es que el luso era una “buena persona”. ¿Quién puede afirmar que Tom Henning no lo sea? ¿Cuántas patadas, puñetazos o insultos ha propinado el colegiado? La respuesta es ninguno. Simplemente se pide su cabeza y se le amenaza de muerte por tres errores en un partido. Tres errores capaces de alimentar una conspiración basada en que la UEFA no quiere que se repita la misma final inglesa del año pasado. ¿No hemos tenido ya bastante conspiración con el villarato?

¿Se alegra España de tener un finalista europeo?

          Sin intención de inmiscuirme en el blog de la libreta de Van Gaal, trataré de exponer mi teoría sobre el tratamiento del arbitraje de Henning y el pase del Barça a la final en los medios nacionales. Leía la resaca de la semifinal escrita por Alfredo Relaño, director del diario As, en la que afirma ir en contra de la conspiración iniciada en Inglaterra alimentando otra. Relaño insinúa abiertamente que los árbitros designados para las citas importantes no son los que mejores informes atesoran y por tanto menos errores cometen sino los que cuando se equivocan lo hacen contra determinados equipos. Se trata de una grave acusación de adulterio: “¿Cuándo antes en su vida se habría encontrado con tantos penaltis que no convenía pitar?” Con esa pregunta abierta refiriéndose al colegiado concluye su editorial el director de As, tan coherente en algunas ocasiones al hablar de fútbol pero tan desafortunado (a mi parecer) en esta ocasión. A veces hay que medir las palabras cuando se pone en duda el honor de un colectivo y la legalidad de una competición.

         Al menos el diario As sacó en portada la clasificación del Barça para la final al día siguiente de la misma, algo que no hizo el diario Marca, que creyó que los trapicheos con la justicia de un ex presidente del Madrid (Ramón Calderón) que dejó de ser actualidad hace meses primaba sobre el hecho de que un equipo español se clasificara para la final de la máxima competición europea. Muchos dirán que es normal este tratamiento al venir de un diario de Madrid en el que el Barça jamás debe ir en portada, pero entonces a cuento de qué viene la foto de hoy de Iniesta cabizbajo con el titular en grande: “No hay alirón”, y el subtítulo: “Iniesta se lesiona y se queda sin copa”. Esto me hace pensar que en el minuto 92 del partido del miércoles pasado la redacción de Marca preparaba una portada con un titular semejante a “No hay triplete” o “Todos los caminos no llevan a Roma”, que se vio obligada a variar con el gol de Iniesta, buscando a contrarreloj algún acontecimiento del día con el que poder titular y acabó publicando lo que más a mano tenía. Realmente me pregunto: ¿Se quiere tener a un equipo español en la final de la Champions? Juzgando determinados comportamientos parece ser que no es así.

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Saber ganar

         Al igual que saber perder, quién demuestra talante tras una victoria también es un virtuoso. Los medios catalanes picaron el anzuelo lanzado desde Inglaterra y Madrid. Dolidos en su honor porque se pusiera en tela de juicio la clasificación del Barca para la final se apresuraron a tirar de hemeroteca contraatacando con el arbitraje del partido de ida que en su opinión fue benévolo con el Chelsea. A los medios de la capital condal se les olvidó que las que precisan justificación son las derrotas y no las victorias.

Tesis

         Lo único claro es que el Manchester y el Barça estarán el día 27 en Roma. Los Messi, Ronaldo, Tévez, Etoo y compañía compartirán protagonismo con el hombre de negro que será mirado con lupa. Si beneficia al Barça se afirmará que hay una conspiración para que no gane un equipo inglés, y si es el Manchester el agraciado se deberá a que existían remordimientos por el arbitraje al equipo catalán en la semifinal. Pase lo que pase plumas avispadas siempre encontrarán manos negras con las que llenar infinidad de páginas. 

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