Partidazo en Monforte

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          Monforte Del Cid es un municipio perteneciente a la comarca del Medio Vinalopó, situado entre Aspe y Petrel, que cuenta con poco más de 6000 habitantes. Famoso por sus anises, siendo el más característico el de “la paloma monfortina” con el que se elabora el “café licor” monfortino, seña de identidad gastronómica de Monforte.

          Con fácil acceso desde la capital alicantina, de la que le separan 22 kilómetros, Monforte supone un lugar ideal para encontrar tranquilidad y perderse en su humanidad e historia, salvo que el motivo de la visita sea arbitrar algún duelo a celebrar en el campo municipal, que como cualquier otro recinto deportivo, congrega un ambiente peculiar y diferente.

          No era la primera vez que visitaba Monforte, aunque el anterior precedente se produjo la temporada pasada y quedaba algo lejano. En esta ocasión se enfrentaban los equipos infantiles del Monforte y el Monóvar, separados en la tabla por la escasa renta de cuatro puntos a favor de los visitantes. El encuentro comenzaba a las diez horas de la mañana del sábado (varias semanas después había faena un sábado por la mañana), por lo que tocaba madrugar.

          Lo primero que llama la atención al entrar al campo es el bar situado dentro del estadio, característico en muchos recintos deportivos, que sirve para amenizar los descansos y los instantes previos al partido. De camino a los vestuarios, disfruté al ser ignorado por la mayoría de padres que aun no sabían que se trataba del arbitro y se entretenían hablando del Madrid – Barça de por la tarde.

          El recibimiento no pudo ser mejor: los dos delegados no tardaron en facilitar las fichas y el conserje, muy atento, trajo agua (algo que debería ser habitual en todos los estadios pero no lo es) y aquarius (primera vez que recibo una bebida energética semejante en el vestuario), ambos refrigerios muy útiles para combatir el intenso calor que empieza a reinar a medida que se acerca la época estival.

          La mañana comenzaba con buenas sensaciones y el partido lo corroboró. Posiblemente se trate del encuentro en el que más he disfrutado (porque arbitrando, al menos en mi caso, también existe la diversión): hubo goles, emoción, jugadas polémicas y mucha igualdad.

          El Monóvar salió mejor plantado al terreno de juego y dispuso de innumerables ocasiones, pero sus delanteros demostraron una notable falta de definición que estuvieron apunto de pagar. La diferencia en la clasificación tan sólo era de cuatro puntos, pero en el campo la superioridad visitante era mucho más palpable (algo parecido a lo que ocurre con el Barça y el Madrid) pese a no concretarse con goles. Al descanso se llegó con un ajustado 0-1 que pudo ser peor para un Monforte que apenas se acercó a la meta visitante.

          En la reanudación la posesión continuó siendo para el Monóvar, pese a que los acercamientos al área eran menos numerosos que en la primera mitad del partido. Fruto del dominio llegó el segundo tanto de los visitantes que parecía sentenciar el encuentro, pero a diferencia de lo esperado, supuso un argumento para que los locales se fueran al ataque en busca del empate. A partir de ese momento, con aun mucho tiempo por delante, el partido tomó un cambio de rumbo. El Monforte, espoleado por su público, que pidió hasta tres penaltis (dos por derribo y uno por mano) acorraló al Monóvar en su área. En un saque de esquina llegaba el primer gol, y acto seguido en otro rechace el Monforte anotaba el empate. Se vivían momentos vibrantes, con un equipo dolido tras perder la ventaja y otro en busca de certificar la remontada con un tercer tanto. La moneda podía caer para cualquiera de los dos bandos, y finalmente cayó para el visitante, que se aprovechó de los riesgos tomados por el Monforte para volverse a adelantar en un contragolpe que ponía el 2-3 definitivo y aumentaba la distancia clasificatoria entre los dos equipos a 7 puntos (me suena esta historia).

          Valió la pena ir a Monforte. A parte de sus licores, también se puede disfrutar de una mañana divertida en el campo municipal. Grata experiencia a dos jornadas del final de las competiciones de fútbol base. ¡Esto se acaba!

 

Aporte informativo

           Ya se ha confirmado que el sevillano Luis Medina Cantalejo será el árbitro de la final de copa del rey que disputarán el Barcelona y el At. Bilbao el próximo miércoles en Mestalla. El partido supondrá el colofón a la carrera del colegiado andaluz, que se retirará al término de la actual temporada.

 

Guiño

           Hoy 8 de Mayo se cumplen justo seis meses desde que se inició este blog. El 8 de noviembre aparecieron las primeras líneas en este coto público sobre arbitraje. Por ello, la de hoy es una entrada especial. El medio año sólo es el inicio, queda mucho por contar.

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Una respuesta a “Partidazo en Monforte

  1. Imagino que esto será una “foto de archivo”, esos jugadores no tienen pinta de infantiles jeje

    Felicidades por el medio año y que sigas así 😉

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