Penalti de la discordia

 

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Cómo resaca del fin de semana es destacable una jugada ocurrida en la liga belga. En un partido entre los equipos del Gante y el  Tubize, el colegiado Peter Vervecken señaló penalti a favor del Tubize en una acción en la que la repetición deja claro que se trata de un piscinazo del delantero del Gante. Hasta ahí todo normal, puesto que piscinazos y penaltis dudosos hay casi todas las semanas. Lo extraño vino después: el jugador del Gante, en una muestra de juego limpio, pidió disculpas por dejarse caer transmitiendo un semblante de arrepentimiento. Tras observar la actitud del jugador beneficiado con su decisión, el colegiado se dirigió al portero que debía intentar detener el penalty. Hay dos versiones de la conversación que ambos mantuvieron:

 

Versión del portero: “Después de haber señalado el penalti, el árbitro me dijo: ¡sálvame, páralo! Me imploró detener el penalti. Es la primera vez de mi carrera que me pasa algo así”

 

Versión del árbitro: “Simplemente animé al portero. Nada más. Posiblemente, me comprendió mal”, “Después de haber visto las imágenes por televisión, hay que decir que no hubo falta ni penalti. Pero sobre el césped mi impresión fue diferente

 

En el vídeo de dicho diálogo hay una subtitulación en turco que no ayuda a resolver cual de las dos versiones es la real. Yo me limito a exponer los datos y las opiniones y no me decanto por ninguna de ellas, a diferencia del diario Marca, que titula “Un árbitro pide a un portero que pare un penalti al darse cuenta que no era penalti”. A parte de que no se especifica de qué árbitro ni de qué portero se trata, y de que se repite la palabra penalti, se ve claro como prima la versión del guardameta.

 

Al final no se hizo justicia. El lanzador de la pena máxima tenía la gran oportunidad de fallarla a propósito, dando una lección de fair play, como anteriormente había hecho su compañero al reconocer que no era penalti, pero el gol que suponía el 2-0 para el Tubize subió al marcador.

 

Muchos se preguntarán: ¿Por qué cuando un árbitro se da cuenta de que ha cometido un error no rectifica? (aunque no sea este el caso). La respuesta es sencilla: un colegiado nunca debe rectificar por protestas de ningún jugador, puesto que si pita algo es porque lo ha visto así. Los jugadores tienden a reclamar (algunas veces con razón, otras sin ella), por lo que siempre hay que aislarse de esos comentarios.  Es diferente si el que le corrige es su árbitro asistente. En ese caso, si se podría variar una decisión.

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Una respuesta a “Penalti de la discordia

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