Valiente escéptico

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El fútbol es como un mundo en miniatura. Las determinadas leyes de cada país supondrían el reglamento del deporte rey. Un juez o un árbitro son figuras semejantes que se encargan de que esas normas se cumplan. La única diferencia es que uno realiza su tarea desde una mesa y con un mazo en la mano y otros correteando por el césped y con el silbato como herramienta. En caso de que un ciudadano, o un futbolista, no respeten lo estipulado, habrá castigos de diferente magnitud según la violación cometida. Muchos se hacen una pregunta: ¿Por qué hay tanta polémica si todo está reglado? ¿Fallan por tanto los reglamentos o las leyes?

 

En el mundo del fútbol se pide con insistencia tomar medidas drásticas para evitar situaciones polémicas. La nueva propuesta, llegada desde Irlanda y vista con buenos ojos en Italia por Colina, ex-colegiado italiano y encargado de designar árbitros en el país transalpino, del que se profundizará en alguna entrada posterior, es revolucionaria. Dicha iniciativa afectaría a los siguientes aspectos del juego:

 

o        Imitando al Hockey o al balonmano, se plantea introducir una tercera tarjeta, en este caso de color naranja. Su objetivo sería sancionar a un jugador que realiza una infracción desmesurada para ser amarilla pero no tan violenta como para considerarse roja (lo que le impediría seguir disputando el partido y le acarrearía sanción para el siguiente). El castigo supondría el abandono momentáneo del terreno de juego (durante un intervalo del tiempo aun no acordado, que podría rondar los diez minutos), en el que el jugador tarjeteado debería reflexionar antes de reincorporarse al campo. La medida se discutirá el próximo sábado y se pondrá a prueba en próximas fechas. Personalmente, se me antoja muy complicada, por no decir inviable. Para los árbitros ya supone un quebradero de cabeza suficiente distinguir entre amarilla y roja como para ahora tener que interpretar también cuando usar la naranja. Además, ¿Qué pasaría si un mismo jugador ve dos tarjetas naranjas en el mismo partido, le sacamos entonces una tarjeta negra? ¿y si el mismo jugador ve una amarilla y luego una naranja, debería poder volver al terreno de juego? ¿En qué casos las tarjetas naranjas acarrearían sanción para la siguiente jornada?…Me parecen demasiadas incógnitas que supondrían un cambio muy brusco en el fútbol y además requerirían mucho tiempo para reuniones, e imagino que Colina tendrá la agenda muy apretada…

 

o        Siguiendo con la imitación, en este caso del baloncesto, se propone que un mismo partido sea dirigido por dos árbitros. A diferencia de la primera iniciativa, esta ya ha sido puesta en práctica y los resultados fueron, al parecer, positivos, aunque a mi me siguen saliendo incógnitas ¿Cada árbitro se encargaría de una parte del campo, o cada colegiado de un equipo? ¿Qué pasa si los dos árbitros no están de acuerdo? Además, supongo que sólo sería aplicable en las máximas competiciones, porque supondría un gasto extra (pagar a un árbitro más), algo difícil de asumir para equipos humildes. La presión sería menor para el colegiado y las protestas se dividirían, pero aun así, dudo que se lleve a cabo. Me parece más atrevida aun que la anterior.

 

o        Las demás medidas son más suaves, y las englobo en un mismo apartado: para solucionar el eterno problema del “gol fantasma” (jugada en la que no queda claro si el balón entra en la portería o no), vuelve a hablarse de introducir un chip que detecte el momento en que el esférico supera la línea por completo. Me parece algo más coherente que lo de crear la figura de un quinto árbitro. En otro orden de importancia, otras medidas secundarias, y en mi opinión las más viables de llevarse a cabo a medio plazo son la de ampliar los descansos de 15 a 20 minutos y la de posibilitar un cambio más (4 en total), en los partidos con prórroga. 

 

La controversia siempre existirá. Los valientes y los escépticos difícilmente limarán sus diferencias. Mucha gente opina acerca del reglamento: algunos hablan de las faltas involuntarias, otros de las faltas tácticas, y otros de las faltas que benefician al infractor. Yo me considero valiente dentro del escepticismo. No me parece mal tomar como ejemplo otras disciplinas si así se mejora al fútbol. El deporta avanza y la reglamentación debe hacerlo a la par, pero sin pasarse. En la constitución los cambios son progresivos y mínimos, llamados enmiendas. Tengamos paciencia también con el reglamento.

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