Los visitantes triunfan guiados por el viento

 

 

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Miro mi pie para asegurarme de que está sobre el freno. El coche permanece parado mientras espero la luz verde del semáforo, pero el viento consigue que se tambalee ligeramente. “Fuera del vehículo el soplo de aire debe ser intenso”, pienso al ver el continuo movimiento de los árboles. Las carreteras se llenan de palmeras arrancadas de cuajo, hojas amontonadas y contenedores víctimas de la corriente. La preocupación me invade en el trayecto hacia el campo de florida Babel, donde la suerte me había deparado arbitrar esta semana.

Ya en el estadio, los dos equipos me reciben con un ansia manifiesta. Desean saber si el partido se va a jugar. “Al menos lo intentaremos”. Me introduzco en el vestuario. Empiezo a mentalizarme mientras oigo el agudo sonido del viento impactar contra la puerta mal cerrada que se mezcla con los rumores de los delegados que hablan acerca de muchos partidos que se han suspendido porque la superficie era de tierra. Por suerte o por desgracia, el campo de Babel es de césped, y el encuentro comenzará a la hora prevista (11:15).

Los equipos infantiles de “La Voz” y “Playas de Alicante” saltan al terreno de juego dispuestos a luchar contra el viento y el adversario. Los 450 gramos de cuero esférico ceden ante las ráfagas de aire que aparecen de forma intermitente. Los efectos del balón, fruto del aire, son curiosos y el poco público valiente que observa el partido disfruta. En cada falta o córner es una odisea mantener quieto el cuero en el lugar donde ha de golpearse.

El partido transcurre con una vistosidad inesperada pese a las adversas condiciones. Los goles se suceden: el equipo visitante (Playas de Alicante), sorprende a su rival con tres tantos al poco de comienzar el partido, pero los locales saben rehacerse antes del descanso y se retiran a la “caseta” con tan sólo un gol de desventaja (3-4)

El cobijo del vestuario se agradece tras 35 minutos entre el intenso vendaval. La segunda parte mantiene la tónica de la primera; el viento no cesa, y los goles continúan subiendo al marcador: “La voz” culmina la remontada y se sitúa 5-4, pero en los minutos finales la situación se revierte y el “Playas de Alicante” vence el encuentro (6-8). Partido entretenido, y plácido desde el punto de vista del árbitro, si no fuese por la “ligera brisa”.

A las 12:45 comenzaba el segundo envite. El sol asomaba pero seguía luchando en inferioridad de condiciones contra el viento. En esta ocasión se enfrentaban el Betis Florida y el Intango, en la categoría de alevines. Los cuerpecitos de los chavales de once años eran como marionetas, y el balón continuaba rodando por el césped al antojo de la ventisca.

El resultado final fue de 0-5 para el Intango, que se mostró superior en la segunda parte, en la que marcó cuatro de los goles. No hubo que reseñar ninguna jugada polémica.

La ducha caliente posterior al esfuerzo y el refugio contra el frío al llegar a casa fue lo mejor de una jornada marcada por dos triunfos visitantes

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