VALIENTES DULCINEAS

carol

 Dios creó al ser humano, pero lo diferenció en géneros. Primero llegó  Adán y después  Eva; los acérrimos machistas se regodean en la leyenda que afirma que la mujer surgió de la costilla de un hombre. Los más feministas piensan que el hecho de que el sexo masculino fuera el primero en ver mundo se debe a que toda gran obra necesita un borrador. Lo cierto es que el conflicto sexista, pese a su evolución, seguirá siendo motivo de discusión.

El arbitraje es una de las muchas prácticas que se han tildado de masculinas. Por ello, me sorprendió el hecho de encontrar representación femenina en el último cursillo de iniciación para futuros árbitros en Alicante. La ilusión y el nerviosismo con la que una de esas emprendedoras colegiadas afrontaba su primer partido me llevó a investigar sobre los precedentes de la mujer en esta práctica.

Carolina Doménech es sin duda el caso más destacado en nuestro país. Su indiscutible calidad con el silbato le catapultó a la segunda división B. Con 27 años y cuatro de experiencia en la categoría de bronce del fútbol español, Carolina parecía preparada para dar el salto a segunda A, sobre todo tras su partido en el Bernabéu. Ese ascenso, por un motivo u otro, no se produjo, y la carrera de la colegiada acabó antes de lo esperado.

En el ámbito mundial hay muchos más casos que reseñar; la suiza Nicole Petignat pasó a la historia con 36 años al ser la primera mujer en dirigir un encuentro masculino internacional, concretamente el que disputaron el AIK Solna y Fylkir Reikjavikel en la copa de la UEFA. La chilena Pamela Gutiérrez superó trabas para acabar cumpliendo su sueño de entrar en el mundo arbitral. La argentina Florencia Romano acudió al defensor del pueblo para poder dedicarse al arbitraje, con manifestaciones y huelgas de hambre incluidas. La inglesa Wendy Toms arbitró a los 37 años la final de la Copa de la Liga entre el Leicester y el Tranme-re. Cristina Cini, una ex atleta italiana, dirige partidos de la serie A y B en el país transalpino, además de haber sido la primera mujer en debutar como asistenete en Champions. Bibiana Steinhaus es una peculiar alemana que alterna el arbitraje con su profesión de policía. La checa Dagmar Damkova ha triunfado con el silbato tras no poder dedicarse al fútbol, su gran pasión

Estos ejemplos demuestran que el arbitraje de fútbol no está tan lejos del alcance de las mujeres. En otros deportes, como en el baloncesto, el papel femenino está mucho más asentado, tanto en España como en la NBA, y si no que se lo digan a Violet Palmer, que se ha ganado un nombre entre los árbitros más prestigiosos de la liga de baloncesto americana.

El problema puede surgir con los aficionados y los propios jugadores, que poco acostumbrados a ver mujeres vestidas de corto y con silbato, realicen comentarios machistas poco apropiados. Recuerdo un caso de un tenista al que admiro, David Ferrer, que tuvo un incidente de tintes machistas con una jueza de silla (homónima del árbitro en tenis). Confío en la honestidad de David, que supo rectificar, pero me asusta la actitud que puedan tener muchos otros. ¡Dejemos a las Dulcineas que también tomen decisiones!

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