Insultos literarios y no literarios

insultos

 

¿No sabéis vos, gañán , faquín, belitre, que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo, que no le tendría yo para matar una pulga? Decid, socarrón de lengua viperina, ¿y quién pensáis que ha ganado…?

 

La página 58 a la que corresponde este fragmento es sólo una mínima muestra de los insultos habidos en el Quijote. En tan solo tres líneas se aprecian cuatro términos ofensivos, una minucia comparada con la gran cantidad de improperios que Cervantes incluye en la obra, la mayoría en boca de Don Quijote dirigiéndose a su escudero.

 

Los insultos o blasfemias son palabras dañinas, pero que Cervantes utiliza con maestría para enriquecer una novela. Parece claro que las páginas del Quijote son una fuente de insultos, al igual que lo es un campo de fútbol. Dudo que nadie que acuda a ver un partido, ya sea de primera división o de benjamines, ya sea oficial o amistoso, ya sea en Alicante, en Albacete o en otro lugar de la península, abandone el campo sin percibir algún improperio, y seguramente dirigido a la misma persona, el árbitro.

        

El colegiado, única figura del terreno de juego que jamás insulta (porque si lo hace será castigado), tan sólo puede frenar las ofensas de entrenadores y jugadores mediante cartulinas, pero está indefenso y a merced de los hirientes insultos de espectadores, ultras, aficionados, padres, madres, etc.…que no conocen lo que es la empatía y el respeto y que no reciben ningún reproche ni castigo.

 

Con esto quiero denunciar una situación injusta pero sin ofender a los que acuden a ver a sus equipos con la única intención de animar, que los hay, y que son un ejemplo a seguir para el resto. Ante esto, muchas veces a los árbitros sólo les resta asumir y tomárselo con humor, como un compañero que publica por mensualidades los insultos que escucha dirigidos a un árbitro; con la gente que se muere de SIDA y tú no lo coges, ojalá os matéis de vuelta a Barcelona, te mueves menos que el sueldo base…Estos tan sólo son tres ejemplos de frases veraces que ha tenido que escuchar un colegiado mientras hacía su trabajo.

 

Cualquier árbitro asume que en la profesión va a ser insultado, y como he llegado a escuchar alguna vez; ¡Si te has metido a árbitro apechuga! Aún así, aun resignándose a la realidad, no creo que sea delito luchar por intentar cambiar una situación que forma parte del fútbol pero que no deja de ser injusta, como ha hecho un árbitro de Málaga.

 

 

Volviendo a la comparación con el Quijote, parece clara la diferencia entre los insultos habidos en la obra y los de la actualidad. Cervantes hacía que hasta los improperios tuvieran calidad literaria; calabacín diplomado, ectoplasma, filacteria, buldózer a reacción, filibusteros, piratas, coleóptero… Lástima que estemos en el siglo XXI, y que los que acuden a los estadios, no han leído el Quijote, y poco tienen que ver con Cervantes.

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5 Respuestas a “Insultos literarios y no literarios

  1. Es una pena que ya no se usen ese tipo de “insultos”, ni mucahs otras palabras que enriquecen el vocabulario.
    También es una lástima que los árbitros tengan que aguantar a los ablandabrevas que acuden a un estadio de fútbol para descargar su ira contra el referee.
    Desde mi punto de vista, este tipo de situaciones se podrían empezar a combatir si muchos clubs prohibieran la entarda a los ultras, en vez de otorgarle todos lso privilegios que tienen (salas privadas dentro de los campos de fútbol, entradas gratis, objetos de los equipos, y un largo etcétera).
    Un saludo César!

  2. En un lugar de la cancha de cuyo nombre quiero acordarme, no ha mucho tiempo que escribe un joven con su arma, las palabras… y lo hace estupendamente XD Está claro que todo evoluciona, hasta los insultos. Muy buenos los enlaces y por supuesto la entrada. Acabo de aprender un par de insultos que nadie me reprochará si no ha leído El Quijote.

    ¡Un saludo!

  3. “Te mueves menos que el sueldo base”, por lo menos si los improperios fueran de esta calaña servirían incluso como incentivo para el sentido del humor del árbitro; pero desear una muerte lenta y dolorosa como se suele hacer es pasarse.
    Como dices, don Quijote insultaba con cierta clase. Sería lógico que su recarnación futbolística pudiera alumbrar los domingueros con un par de ofensas bien construidas por partido. LUCHEMOS por el derecho de los árbitros a responder a los insultos: todo sea por fomentar la creatividad.

    El blog cada día hace más honor a su título y, lo mejor, no hace falta entender de fútbol para disfrutar con él.

    Un saludo

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