CONDICIÓN Y EJERCICIO DE DON QUIJOTE DE LA CANCHA (CAPÍTULO 1)

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“El futbol mueve pasiones” es un tópico tan escuchado como cierto; las latas de refrescos encuentran una segunda utilidad como pelotas improvisadas en los patios de los colegios, las piedras actúan como porterías en detrimento de ellas, las madres cosen  los pantalones de sus hijos, maltrechos por el contacto con la tierra o el asfalto. Cualquier lugar o motivo es apto para practicar el fútbol. ¡Qué niño no sueña en su infancia con ser futbolista! Niños barcelonistas que se imaginan siendo un futuro Messi, o madridistas que quieren emular a Casillas, o valencianistas que son perfectos prototipos de Villa. ¿Pero qué niño desea ser árbitro? Esta pregunta se hace también el ex árbitro García Aranda, pero supongo que el también daría patadas a  una lata antes que soplar un silbato.

Personalmente, no creo que ser árbitro sea algo que se piense desde pequeño. Las latas, las piedras y los pantalones rotos fueron también una constante en mi época escolar. En mi pre adolescencia  tampoco faltaron tardes en el Rico Pérez animando al Hércules, y culpando a los hombres de negro, al son de todo el estadio. No es cuestión de vocación, aunque habrá excepciones. Se trata de pertenecer al mundillo, pero desde un punto de vista diferente, y aprovechar la oportunidad de encontrar a gente que ama este deporte, profesionales que llevan el fútbol en las venas, y han conseguido vivir de él y ser feliz, sin necesidad de ser futbolistas. Mis ídolos han pasado a ser ellos, y no los que dan patadas a un balón. Desde entonces, desde que soy árbitro, sigo animando a los once titulares del Hércules, pero no falta una ovación merecida para los tres jueces que viven el partido con la misma intensidad y motivación.

Don Quijote partió en busca de aventuras motivado en parte por su locura y en parte por sus ganas de defender la verdad. En el caso de muchos árbitros, la motivación puede ser parecida, porque puede parecer una profesión para locos. Admiro a estos locos, y me enorgullece ser uno de ellos. Hace menos de un año salí en busca de aventuras, igual que 400 años atrás el ingenioso hidalgo iniciaba sus andanzas, pero en mi caso con las canchas alicantinas como escenario.

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11 Respuestas a “CONDICIÓN Y EJERCICIO DE DON QUIJOTE DE LA CANCHA (CAPÍTULO 1)

  1. Yo recuerdo los años del Hércules en 2ªB, forofo como el que más hasta tocaba un tambor en una peña de Preferente!! Caía en la inercia de la masa cuando había que gritar contra el árbitro. Sin embargo, bendito el día que ví un cartel para un curso de árbitros. Desde entonces me considero un “disfrutador nato” del fútbol, sin colores, sin vestimentas oficiales, sin plumeros. Gracias al arbitraje disfruto del fútbol tal cual es. Yo al menos puedo afirmarlo sin tapujos ni letra pequeña. Saludos comandante!! Nos vemos en la radio.

  2. Aún siendo del Elche tengo que felicitarte por tu blog XD Es muy completo y está generando mucho debate (creo que esta mañana Miguel se refería al tuyo en este aspecto). Desde luego que historias no te van a faltar. Como tú bien dices, el fútbol levanta pasiones. ¡Suerte!

  3. Esos niños golpeando latas me han traido buenos recuerdos. Yo, que en el fútbol sólo veo 22 tíos detrás de un bálón, quise un tiempo ser como Ruffai, aquel portero del Hércules que seguro conoces mejor que yo.

    Buenísima la última idea, caballero andante.

    Por cierto, estoy ansioso de descubrir quien es el ‘Sancho Panza de la cancha’ ¿se correspondería con el juez de línea, con ese entrenador que intenta continuamente persuadir al árbitro…?

  4. Supongo que el hecho de participar activamente en un partido atrae más la atención, que áquel que se encarga de vigilar los pasos que dan los jugadores.

    Digamos que el árbitro queda en segunda línea, pero sin él este mundo no sería posible, sinceramente. Pero todo esto va asociado al hecho de que el árbitro no marca goles, sino que los da por válidos o los anula. Todo va asociado al éxito y la popularidad, por eso los niños quieren ser todos Beckam. Esto nos hace replantearnos los valores que inculcamos en aquellos más precoces.

    Enhorabuena por el artículo, me ha resultado interesante.

  5. También los hay muy mediáticos eh! Fuera bromas, soy un seguidor de fútbol que siempre ha confiado en el buen hacer y en las buenas intenciones de los colegiados, aunque depende del contexto (los de primer nivel están sometidos a muy duras presiones).
    jaja y con lo de esteban y Rufai, decir que nunca olvidaré a aquel hércules de primera división, con Amato, Pavlicic, paquito… vaya 2 partidos que se le fueron al barça.
    Enhorabuena César, todo muy bien tratado

  6. Desde hace tiempo me he preguntado recurrentemente, cual es el motivo por el que alguien decide ser árbitro. Que cable se cruza en la mente de alguien para decidir pasar a ser el eterno villano del deporte de los deportes. Espero que tu blog pueda ayudarme, porque no he encontrado aún respuesta que satisfaga mi curiosidad. Lo de la vocación, me parece más una frase tópica ( el futbol es asi, no hay enemigo pequeño) que un motivo que sustente tamaña decisión.
    Saludos

  7. Te seré sincera: los deportes no son lo mío jaja. Aunque últimamente me estoy aficionando un poquito al fútbol e intentando entenderlo. Aunque a estas alturas… En fin, que aunque no entienda mucho, me ha encantado la foto y el texto diciendo que hasta en los patios del cole se juega al fútbol. Es verdad, cualquier cosa sirve para imitar una pelota, hasta el papel albal enrollado y bien apretado jaja

    ¡Un saludo y enhorabuena!

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