¿Quién es el culpable?

 

botellazo a Lillo  

 

 

El fin de semana vuelve a dejar imágenes habituales; árbitros abucheados por una afición local soberana y disconforme, jugadores que muestran su malestar por la labor arbitral contra su equipo, periodistas que atribuyen las derrotas a decisiones arbitrales, etc.…que no dejan de ser situaciones “normales” que forman parte de “la salsa del fútbol”. Lo ocurrido en Anoeta merece quedar fuera de ésta clasificación de cosas “normales”. La lesión de Díaz de Cerio me dejó compungido al ver las imágenes por televisión. Los ojos se me cerraban de forma involuntaria para evitar congelar la imagen en mi retina de la tibia y el peroné del jugador de la Real. La misma sensación que yo habrán sentido los que hayan visto la acción repetida, y más aun los que la presenciaron en directo, entre los que se encuentra el árbitro del encuentro, José Luís González González. No voy a juzgar si la actuación del árbitro durante los 90 minutos fue más o menos acertada, pero en esta jugada, como árbitro, aplaudo la decisión del colegiado. Lo aparatoso de la jugada no implica que tenga que haber obligatoriamente una expulsión de por medio. El choque entre el desafortunado delantero de la real y el portero del Eibar es completamente fortuito, por lo que no implica sanción alguna. A partir de este lance, el ambiente se caldeó, y el entrenador de la Real Sociedad, Juanma Lillo, se convirtió en desagradable protagonista por doble motivo. Primero por ser golpeado por segunda vez en su carrera, esta vez en un ojo, mediante un objeto que cayó desde la grada y después por las desafortunadas declaraciones sobre lo sucedido. El impacto que recibió el técnico realista solo fue el resultado de la mala puntería de un energúmeno que no debe volver a pisar un estadio de fútbol. El colegiado, al ver peligrar su integridad y la del resto de jugadores o técnicos, decidió suspender el partido en otra medida que aplaudo. Se ha llegado a tachar ésta decisión de cobarde huída.En mi opinión el comportamiento que habría que juzgar no es el del árbitro, sino el del aficionado ejecutor, y el del agredido, porque Lillo tras restablecerse del golpe se despachó a gusto en la rueda de prensa. Se puede considerar acto criminal lanzar un objeto con animo de herir al árbitro de la misma forma que puede considerarse criminal cualquier intento por justificar este tipo de comportamiento, que es lo que hizo el preparador de Tolosa. La sanción que pueda imponerse a la Real es un tema de comités, aunque teniendo en cuenta que solo se trata de un único aficionado que ya está a disposición judicial y se ha disculpado por su comportamiento no creo que ésta se exceda de una multa económica. Los hechos en sí son deplorables, pero lo injusto es buscar al colegiado como culpable, porque hay que recordar que los objetos fueron lanzados contra el árbitro, y solo el azar o la dirección del viento hicieron que el objeto calificado de contundente acabara impactando en el entrenador de la Real. Quiero pensar que el golpe dejó aturdido a Lillo, y que por eso mostró tan poca lucidez en la rueda de prensa, porque de no ser así, el que merece ser sancionado es él.

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14 Respuestas a “¿Quién es el culpable?

  1. Estimado amigo. Lo primero de todo, agradecerte que pasaras por mi blog. Lo segundo, pedirte disculpas porque creo que me voy a extender bastante en este comentario, pero es que hay algunas inexactitudes que, como temía, han trasladado los medios de comunicación sobre lo sucedido en Anoeta, inexactitudes que veo reflejadas en tu comentario (no pienses, por favor, que te digo lo que viene a continuación de mala fe, no es ese mi objetivo en absoluto), y, por desgracia, han confundido a bastante gente.

    La jugada de Díaz de Cerio estará tan abierta a debate como quieras, y eso no lo puedo poner en duda. Para mí es una falta muy clara y, por la situación de la jugada y la peligrosidad, tarjeta roja. Pero lo grave de la actuación del árbitro no es ese error, por muy grande que a mí me pueda parecer. Lo grave es que fue el único que no vio la magnitud de la lesión. No paró el partido cuando había un jugador con una gravísima lesión sobre el césped. Sólo lo hizo con los médicos de la Real ya sobre el campo, sin autorización alguna del árbitro (el asistente incluso les recriminó que saltaran al campo sin permiso) y después de que muchos jugadores se lo pidieran, con los brazos en alto y a gritos. Si no vio la gravedad de las consecuencias de la acción, es lícito pensar que no vio bien la propia acción y, por tanto, no la juzgó con corrección. Eso es lo que podemos debatir. Pero lo que molesta, lo que indigna, es la actitud. Gravísima, y soy muy benévolo, pues lo importante es la integridad de los deportistas.

    Con respecto a la suspensión del partido, me tengo que ratificar en mi calificativo de “cobarde huída”, y te explico por qué. Para empezar, no informó a nadie sobre el campo de la suspensión del encuentro. Es más, cuando delegados y capitanes de ambos equipos fueron a su vestuario, con el resto de jugadores todavía sobre el césped esperando, les impidió la entrada y les aseguró que el partido estaba acabado. Les mintió, puesto que unos instantes después remitió un acta a la Federación en la que dejó el partido suspendido. Fue una huída porque se marchó el primero, cuando debe hacerlo el último. Y fue cobarde porque ni siquiera lo comunicó.

    Y la propia suspensión me parece inaceptable. Se suspende un partido cuando no se dan las condiciones para jugarse, cuando peligra la integridad de quienes participan en él. Tú mismo dices que fue un suceso aislado. ¿Por qué suspender entonces el partido, y más cuando en realidad podía haber pitado el final en ese mismo instante? Pongamos que sí considera en peligro la integridad de quienes están en el campo y que por eso suspende el partido. Entonces, ¿cómo es posible que salga del campo el primero y que ni siquiera se interese por el estado físico de Lillo? Se va sin que le importe si los demás están bien o mal, en el campo o el vestuario, en perfecto estado o tratando de sobrevivir a una lluvia de objetos. Eso también es gravísimo.

    Y ya que estamos, es importante destacar el agravio comparativo que supone para la Real toda esta situación. Ese primer botellazo a Lillo se lo dieron en Málaga el año pasado, en un partido que en ese momento ganaba la Real 0-1. No sólo no se suspendió aquel partido, sino que fueron la Real y Lillo quienes instaron a que continuara. Podían haber pedido la suspensión y que nos dieran el partido por ganado 0-3 o que se terminara a puerta cerrada, pero la Real apostó por el deporte. Incluso poniendo en peligro un resultado que entonces era vital para seguir luchando por el ascenso. Aquello no se publicó en diarios nacionales, se ocultó en la prensa de Málaga y tan solo unos pocos realistas lo denunciamos. ¿Hubo sanción? Te lo digo yo. Ninguna. Ni siquiera económica. Ahora la va a haber para la Real, y te aseguro que en la actual situación económica del club cada euro que perdemos es una herida que no deja de sangrar. ¿Justicia? Ninguna.

    No creo que nadie haya justificado al energümeno que tiró la botella, y menos que nadie Lillo. No hay justificación en el texto que enlazas ni en toda la rueda de prensa, que escuché íntegra tras el partido. Lo que ha hecho el técnico realista es destacar que es un incidente aislado. Pero al margen de la justificación, es importante conocer las causas de los hechos que acontecen en un campo de fútbol, y eso parece que a nadie le importa. Un mal arbitraje no es excusa para el lanzamiento de objetos, desde luego que no, y todos debemos denunciarlo, pero un arbitraje prevaricador sí puede ser la explicación (y en este caso, lo es). Mientras no detengamos arbitrajes así, seguirán sucediendo cosas como la de Anoeta y el propio colectivo arbitral será el más perjudicado por la presencia de ovejas negras. Lo que no entiendo es porque los propios árbitros no ponen fin a esta situación, puesto que si a alguien perjudica es a ellos mismos.

    Nos rasgamos las vestiduras, pero nadie pone freno a situaciones tan rocambolescas como que en el minuto 95 de un partido como el del sábado un árbitro detenga el juego para expulsar a un jugador que no le insulta. Le dice: “Ya está bien con vosotros, vosotros tenéis la culpa de todo”. ¿Es eso para expulsar a un jugador? Entonces es que todos nos hemos vuelto locos. Importa más el ego del árbitro que la integridad de los jugadores. Xabi Prieto lleva meses de baja por una patada alevosa en la rodilla que no fue sancionada ni con tarjeta amarilla, ¿y en cambio eso merece la roja? No puedo creerlo. Mi conclusión no puede ser otra que la siguiente: un árbitro que no es capaz de calibrar el estado anímico de un jugador después de ver cómo a un compañero le parten la pierna y le expulsa sin que medie insulto no esta capacitado para arbitrar.

    Reitero mis disculpas por lo extenso de este comentario, pero creo que aporto muchas cosas que seguramente no sabría quien no siga al detalle la actualidad de la Real. No estoy seguro, pero entiendo que eres árbitro también. Si es así, tienes todo mi apoyo para seguir adelante y ojalá tengas la profesionalidad, la personalidad y la honestidad que algunos de los árbitros que han pitado a la Real en los últimos tiempos han demostrado no tener. Honestamente y de corazón, te deseo toda la suerte del mundo.

  2. Yo no soy aficionado al fútbol y quizá por ello me cuesta entender ciertas actitudes. ¿Qué nivel de aburrimiento llevaría encima el que lanzó el objeto a Lillo? No sé si usted, señor Quijano de la cancha, piensa que el fútbol debería ser casi siempre motivo de alegría o celebración. Yo, desde luego, sí.
    Por suerte hay caballeros andantes que esgrimen silbato y banderillas que velarán para que así sea.

    Cuidado con los molinos de viento.

  3. Hola César,

    Es la primera vez que entro a tu blog y me encanta.
    Me gusta porque es original. Todos sabemos lo importante que es el mundo del fútbol en nuestro país. Estamos acostumbrados a ver este deporte desde las perspectivas de los jugadores, de los técnicos, de los periodistas deportivos, etc. Pero nadie valora la importancia que tienen en los partidos los árbitros, que siempre terminan siendo los malos de la película. Te aplaudo, porque desde tu perspectiva, como árbitro, nos harás ver la otra cara de la moneda.

    Este accidente es uno más que anotar en la lista de incidentes futbolísticos con árbitro de por medio. Sinceramente creo que el colegiado no tiene ningún tipo de culpa, ¡faltaría más! Cuando encima era a él a quien iba dirigido el objeto en cuestión.

    Me parece vergonzoso que, con lo importante que es este deporte, que cuatro gilipuertas manchen el nombre del fútbol español.

    Tristísimo.

    Un saludo.
    Y ya soy seguidora de tu blog, pero no me saques la amarilla. juisjuisjuis

  4. Mmmm, interesante cuestión la que abordas en tu blog. Creo que va a ser bastante innovador, pues ya sabemos todos que siempre se ha hablado de jugadores, técnicos y demás actores del fútbol, pero nunca de esos protagonistas olvidados como son los árbitros. Bueno, sí, a veces sí, pero para culparles de los males de un equipo…

    Me gusta el estilo de tu blog. Aquí tienes a una fiel seguidora, César 😀

    Un beso 🙂

  5. Hola César!
    Muchas gracias por pasarte, ahora te haré un poco de publicidad en mi blog ya que ahora sé más direcciones de blogs, que antes era absolutamente ni idea.

    Pues la verdad es que me parece lamentable cómo pueden llegar a tratar a los árbitros, las bestialidades que cometen… Y ya que ando pez en este tema, te seguiré también a ver si me culturizo un poco en este tema.

    Me gusta el título!

  6. Hola de nuevo Juan Rodríguez.
    No te preocupes por la extensión del comentario. Me agrada saber todas las opiniones y distintos puntos de vista, y sobre todo tan cercanos a los hechos acontecidos. Además, te has expresado muy correctamente, argumentando muy bien. Aun así, defendiendo la postura del árbitro, rebatiré algunos aspectos:
    En primer lugar, ya he dicho que no voy a valorar la actuación del árbitro, porque como persona que es, puede tener una mala tarde. Lo que me parece excesivo es decir que es la oveja negra del colectivo arbitral, porque se trata de un árbitro de contrastada experiencia que ha ganado el premio guruceta a mejor árbitro de segunda en el año 2005. Puedo entender la indignación de los realistas al ver que el árbitro no se daba cuenta del jugador lesionado, pero hay que decir que el balón, tras el choque, siguió en juego, y el árbitro concentrado continuó fijo en el balón sin darse cuenta de la jugada. El árbitro se sentiría igual de mal que todos los que vimos la situación de Días de Cerio.

    Respecto a la suspensión del partido. Me gustaría en este caso que tú y el resto de los aficionados de la Real tuviérais un poco de empatía. El colegiado se encontraba con un estadio entero en su contra, lanzando objetos que apuntaban hacia él. Yo en su lugar nose si también me hubiera ido de ahí el primero. En ocasiones la situación juega un papel importante y puede llevar al árbitro a tomar decisiones que posiblemente no sean las más apropiadas, como no avisar de la suspensión. Sigo pensando que la suspensión es la medida correcta, y repito que el árbitro estaba solo, y puede equivocarse.

    También quiero decir que la crítica no tiene nada que ver con que sea la Real Sociedad, ni lo que se busca es que la sancionen. No estoy negando que la real apueste por el juego limpio, y lo hiciera en Málaga. Lo que me limito a decir, es que al árbitro se le culpa de todo. Igual que ocurrió, con la expulsión. Pude ser que se vean insultos más graves que no sean castigados, pero un jugador no puede culpar a un árbitro de una lesión que se ha producido fortuitamente.

    Y respecto a las acusaciones de Lillo, te animo a que oigas este audio:

    http://www.cadenaser.com/deportes/audios/larguero-parte-07-11-08/csrcsrpor/20081109csrcsrdep_1/Aes/

    A través de esta dirección se accede al larguero del sábado por la noche, tendrás que escuchar unos minutos hasta que se hable de la real. Las declaraciones me parecieron una intención de Lillo de justificar al agresor, lo que me parece censurable.

    Y para acabar, decir que conozco varios árbitros, y todos ellos me han transmitido honestidad, profesionalidad y personalidad. La apariencia de los árbitros esconde a personas normales, que se frustran por los errores cometidos. Me gustaría saber lo que pasa por la cabeza del árbitro del sábado. Estará dolido por los errores que como humano cometió y dolido por el trato que se le dió. Desde el colectivo arbitral siempre se defenderá al árbitro, que actúa en minoría en este tipo de desenlaces. Pocos saben lo que es arbitrar, y solo los que prueban cambian de opinión. Yo aun pienso que hubiera hecho en el lugar del árbitro, y te puedo decir que en muchas ocasiones la situación te desborda, y es entonces cuando se necesita ayuda y comprensión.

    Yo también me he extendido un poco. No quiero que parezca que tengo nada en contra de la real, tan solo me limito a destacar hechos en los que aprecio que un árbitro ha sido tratado injustamente por el mero hecho de hacer su trabajo, ya sea de forma más o menos acertada.

    1 saludo, amigo

  7. César, no puedo sentir empatía por el árbitro cuando eso es precisamente lo que él no siente por los jugadores de la Real. Viendo a un compañero con diez meses de baja por delante, en la situación en la que está la Real y no pudiendo ganar el partido, no hay derecho a que expulse a un jugador por decir “Ya está bien con vosotros, vosotros tenéis la culpa de todo”. El árbitro no tuvo empatía con Carlos Martínez.

    No me puede servir la explicación de que el árbitro sigue el juego en la entrada a Díaz de Cerio. Primero porque el balón queda tras el despeje entre el jugador de la Real y el árbitro. Segundo porque nadie de la Real sigue la jugada, ni siquiera cuando la portería queda desierta por la salida del meta del Eibar. Todos vieron la gravedad de la jugada menos el árbitro y eso es inconcebible.

    Insisto en que la actuación del árbitro en la suspensión es claramente contradictoria: no se puede decir que vela por la integridad de los participantes en el encuentro y después preocuparse sólo por la suya, salir de allí sin preocuparse de nadie más y esquivando la conversación con jugadores de la Real, concretamente con Sergio.

    La explicación que das del momento de la suspensión la achaco a la sesgada difusión de lo sucedido que se ha dado en los medios de comunicación. Para empezar, hay pocos estadios más cómodos para pitar que Anoeta. El público no es caliente ni siquiera para animar a la Real, te lo puede decir cualquiera que lo conozca, y media una pista de atletismo enorme entre el campo y la grada. Además, había poco más de media entrada.

    Y el público no estaba lanzando objetos. Una persona lanzó un objeto. No hubo más. Las declaraciones de Lillo que me indicas son de la rueda de prensa, y no sé dónde véis la justificación a la violencia. Creo que se habla con mucha ligereza del tema. Para empezar, el tipo que lanzó la botella jamás había hecho algo parecido en 27 años de socios de la Real. No le defiendo, por supuesto, pero ¿alguien es capaz de asegurar lo que haría o no haría en un momento de ofuscación? Yo, desde luego, no puedo hacerlo, y te aseguro que estoy muy sensibilizado con el tema de la violencia porque, por desgracia, la he vivido de muchas formas en mis propias carnes. Jamás he tirado nada a un campo. ¿Nunca lo haré? Mucho decir, creo que para cualquiera.

    Con esos argumentos que me das, se suspenderían todos los partidos que se juegan. ¿O acaso no se tiran objetos en San Mamés, Nou Camp o Bernabéu? ¿Premiamos la puntería? ¿Si se le da a alguien es grave y si no podemos hacer la vista gorda con la conciencia tranquila? Esa es la injusticia para con la Real, que es la única perjudicada en esta historia, sobre todo por Iñigo Díaz de Cerio.

  8. Aplaudo el nivel de debate que ha generado este blog. Tanto por las valiosas aportaciones del autor, como de los comentaristas de la entrada. Creo que ese es el objetivo de un blog como este, generar un punto de vista distinto, que incite a la participación serena y abierta, sobre el arbitraje. Enhorabuena, Sergio, por la apuesta valiente. Como ves, los lectores y los blogueros son exigentes y eso es bueno, siempre tenemos que afinar en nuestros argumentos. La red es un espacio abierto donde todo debe ser exacto, fiel a los hechos y estar apoyado en fuentes.

    He visto muchos enlaces en esta entrada, y pertinentes. Enhorabuena.

  9. Ey César! Yo no soy muy aficionado al fútbol, pero me parece muy interesante que enfoques tu blog de esta forma, a través de la mirada de los mosqueteros del siglo XXI, como dices en la presentación. Me parece muy original y me pasaré por aquí cada vez que haga el “tour de los blogs atzavareños” =)

  10. Juan Rodríguez, agradezco tu participación en el blog. La presencia de un árbitro en ocasiones frena a aficionados a que comenten jugadas, pero en tu caso lo has hecho y de forma muy educada. Siento no estar de acuerdo en muchos aspectos del partido, pero lo que si te doy la razón es que tu tienes la ventaja de que lo viviste desde cerca, y yo me limito a hablar de lo que he visto en los resúmenes y documentandome. Unir nuestros puntos de vista es una tarea imposible, pero me ha gustado saber opiniones contrarias. Animo desde aquí al delantero de la real, y te animo a que cualquier discrepancia con la labor arbitral que tenga la real la comentes en el blog siempre que te parezca oportuno.

    1 saludo, compañero de disputas

  11. Hola César, llego a tu blog a través del de Juan Rodríguez Millán, como buen realista que soy.

    Primero mi comentario sobre el asunto. Creo que el árbitro del encuentro se equivocó en más de un lance (como el que produjo la desafortunada lesión) y finalmente perdió los nervios cuando podía haber zanjado el asunto con una frase tranquilizadora hacia Carlos Martínez en lugar de sacar una roja injusta y calentar más el ambiente hacia él (porque todas las crónicas señalan que el partido estaba siendo limpio y deportivo). Nada puede justificar el lanzamiento de un objeto, pero sí se debe poder criticar a los árbitros (y no estaría mal más autocrítica y menos corporativismo en ocasiones).

    Segundo enhorabuena por tu blog, ya que pienso que el colectivo arbitral precisa de más voz, entre otras cosas para intentar replantear unos estamentos que al menos para alguien totalmente ajeno parcen bastante dictatoriales e injustos. También para que el resto del mundo sepamos que soís personas mortales como nosotros.

  12. Hola Cesar!

    Pues según he leído hoy, la sanción para el agresor -tras arrepentirse- queda solamente en mil euros. En cuanto a Juanma Lillo, no es necesario pensar mucho para recordar que no, no tiene mucha lucidez, aturdido o no.
    Tema interesante el de tu blog, me pasaré más a menudo.

    Soy David, un compañero de clase

  13. Hola Miki, gracias por pasarte por mi blog, y gracias por la felicitación.
    Estoy de acuerdo contigo, los árbitros se pueden criticar cuando lo hagan mal, por supuesto, igual que a cada persona en su profesión. Lo único que se pide es respeto al estamento arbitral, porque si un panadero se equivoca se le critica y ya está, pero si un árbitro se equivoca se le insulta. Siempre será así, pero eso es lo único que defiendo. Yo de momento solo soy árbitro de fútbol base en Alicante, que aun no lo había mencionado.

    Pasate por el blog siempre que tengas una duda arbitral relacionada con tu equipo, o siempre que te apetezca, 1 saludo

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